Madrid y la Costa del Sol son los lugares que más sufren el nuevo fenómeno delictivo
Según han podido determinar los investigadores, las bandas de delincuentes no se dedican a secuestrar exclusivamente a personas pertenecientes a las clases más adineradas, sino también a pequeños empresarios y hombres de negocios, a cargos directivos y a víctimas con un poder monetario medianamente alto.
Esta modalidad delictiva originaria de Colombia, Venezuela y México, que también se ha desarrollado en otros países de América Latina y en Estados Unidos, preocupa a las autoridades policiales y judiciales.
El reciente asalto a un pequeño empresario de la localidad barcelonesa de Viladecans a manos de dos jóvenes sudamericanos que lo tuvieron secuestrado durante un par de horas y ejercieron sobre él una gran violencia ha puesto a la policía en estado de alerta, según la cadena televisiva española, Telecinco.
En general, las organizaciones delictivas que se dedican al secuestro instantáneo en Cataluña y en otras partes de España están compuestas por matones a sueldo que asaltan a la víctima en plena calle o en su negocio, la someten a una gran presión psicológica, la maltratan a veces físicamente y después se ponen en contacto con la familia, a la que exige el pago de un rescate en pocas horas, o como máximo en un par de días.
En los países de América Latina donde el “secuestro express” es una práctica cotidiana, la policía recomienda a las víctimas potenciales que intenten ser prudentes en caso de asalto; si tienen que negociar con sus captores es mejor que nunca digan la palabra “no” y utilicen respuestas claras, por ejemplo, decirles: “Miren, ustedes, quieren dinero, perfecto, pero vamos a organizarnos”.
La policía también recomienda a los secuestrados que, en la medida de sus posibilidades, nunca cambien un lugar abierto por un lugar cerrado, no mientan a los delincuentes, porque si lo descubren pueden vengarse y se resistan a llevarlos a su casa. Asimismo, los investigadores recomiendan que el secuestrado trate de controlar sus emociones y no se convierta en víctima, ni tampoco informe sobre aspectos económicos de la familia que los delincuentes ignoren.



















