Angela Merkel juró ayer como octava canciller de Alemania desde la II Guerra Mundial y primera mujer que ejerce este cargo en la historia del país, en una ceremonia en la que se comprometió a dedicar “todas sus fuerzas al bienestar del pueblo alemán”. El canciller saliente, Gerhard Schroeder, fue el primero en felicitar a Merkel después de que el Bundestag (Cámara Baja del Parlamento) aprobara su nombramiento. Merkel anunció que se avecinan reformas de fondo en la economía germana.
El canciller saliente, Gerhard Schroeder, fue el primero en felicitar a Merkel
Mientras, el presidente del Parlamento, Norbert Lammer, recordó que Merkel era “la primera mujer elegida democráticamente jefa de Gobierno en Alemania”. “Es un importante aviso para las mujeres y ciertamente para los hombres también. Le deseo lo mejor, la bendición de Dios y cierta alegría en su alto cargo”, agregó.
El presidente alemán, Horst Koehler, había tomado juramento a Merkel en el palacio berlinés de Charlottenburg, antes de que se produjese la votación en el Bundestag. “Mis felicitaciones, le deseo fortaleza y la bendición divina diaria”, le transmitió Koehler.
“Muchas gracias, señor presidente”, le respondió Merkel.
La confirmación de Merkel ha tenido lugar seis meses después de que Schroeder anunciase la celebración de elecciones generales con un año de anticipación, y más de dos meses después de los disputados comicios que obligaron a los dos grandes partidos alemanes –la CDU de Merkel y el SPD de Schroeder– a formar una “gran coalición”.
De ahí que el resultado de su elección en el Parlamento, con el voto de 397 de 612 diputados, fuera relativamente modesto y que 51 parlamentarios de los partidos de la nueva coalición, Unión Cristianodemócrata (CDU), Unión Cristianosocial (CSU) y Partido Socialdemócrata (SPD) no la respaldaran.
A la salida del pleno, los diputados de los partidos de coalición se negaron a valorar el resultado alegando que el voto es secreto.
Tan sólo uno de los dos líderes del grupo parlamentario del Partido de la Izquierda, Oskar Lafontaine, se aventuró a dar una explicación cuando dijo que los diputados de la CDU hicieron pagar a Merkel el que no ganara claramente las elecciones, y que los del SPD expresaron su repudia a la alianza con los conservadores.
El jefe de la oposición liberal, Guido Westerwelle, quien minutos antes había cumplimentado a Merkel con un ramo de flores, dijo que el “edificio de la coalición tiene un fundamento que se tambalea”.
Esta coalición es la segunda de democristianos y socialdemócratas que gobierna Alemania, después de la que ya liderara a finales de la década de 1960 el canciller Kurt Georg Kiesinger. Entre los principales objetivos del nuevo Gobierno se encuentra reducir el fuerte desempleo y contener el déficit de las arcas públicas.
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