La Cumbre Euromediterránea arrancó encallada en la definición de terrorismo que la Presidencia de turno de la Unión Europea, en manos del Reino Unido, y los socios de la ribera sur del Mediterráneo deben acordar para que figure en el Código de Conducta antiterrorista. Finalmente no han acudido el presidente egipcio, Hosni Mubarak; el rey de Marruecos, Mohamed VI, el primer ministro israelí, Ariel Sharon, ni los jefes de Estado de Siria o Jordania o el presidente argelino, Abdelaziz Buteflika.
La ausencia de líderes en las filas de los socios mediterráneos desluce la Cumbre
La Cumbre Euromediterránea que se inició ayer en Barcelona arrancó encallada en la definición de terrorismo que la Presidencia de turno de la Unión Europea, en manos del Reino Unido, y los socios de la ribera sur del Mediterráneo deben acordar para que figure en el Código de Conducta antiterrorista, uno de los tres documentos que deberían rubricarse durante el encuentro.
La insistencia de las delegaciones siria, libanesa y argelina por incluir una alusión a los movimientos de resistencia, pretensión inaceptable por parte europea, está retrasando el acuerdo y ha obligado a los negociadores de la UE a buscar fórmulas imaginativas para superar el escollo y amenaza con aguar el texto y dejarlo en un acuerdo de mínimos.
Según fuentes diplomáticas, los problemas residen, por un lado, en el conflicto palestino-israelí y, por otro, en la percepción que cada parte tiene de la lucha contra el terrorismo. Se trata, en definitiva, de ver cómo se define el conflicto y cómo se trata el problema de la ocupación israelí dejando claro, simultáneamente, que no cabe justificación alguna de la causa terrorista.
Entre las reuniones bilaterales orquestadas por Londres para intentar acercar posiciones, se ha programado una entre el presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) y el viceprimer ministro israelí, Ehud Olmert. El alto representante de la Unión Europea para la Política Exterior y la Seguridad Común (PESC), Javier Solana, confió en lograr un acuerdo para hoy.
Otro de los aspectos que desluce la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno destinada a celebrar el X Aniversario del llamado Proceso de Barcelona es el número de ausencias en las filas de los socios mediterráneos. Finalmente no han acudido el presidente egipcio, Hosni Mubarak; el rey de Marruecos, Mohamed VI, el primer ministro israelí, Ariel Sharon, ni los jefes de Estado de Siria o Jordania o el presidente argelino, Abdelaziz Buteflika, hospitalizado en París.
Pese a ello, el alto representante de la Unión Europea para la Política Exterior, Javier Solana, consideró que ello no implica que el contenido de la cumbre se vea “devaluado”. “Las razones deben de ser muy potentes para no estar en la celebración del décimo aniversario y lo son”, dijo Solana.
A su modo de ver, lo importante no es quien es el portavoz del debate sino “cuál es el contenido” de lo que se discute. “Y eso –auguró–va a ser un éxito y será un impulso para seguir adelante”. El primer ministro británico, en su calidad de presidente en ejercicio de la UE, Tony Blair, dijo, por su parte, confió en que, pese al número de bajas, el resultado del encuentro sea “excelente”.
No obstante, detrás de las declaraciones oficiales se admite que existe un desigual interés de los países árabes en el proceso euromediterráneo. De hecho, fuentes diplomáticas europeas destacan el gran interés que han puesto la Autoridad Palestina, el Gobierno turco y el Gobierno marroquí. A pesar de que Rabat está representado por su primer ministro, Driss Jettu, fuentes del Ejecutivo español no consideran un desaire que no haya acudido Mohamed VI.
Junto al grupo de países interesados en el proceso están los que tradicionalmente plantean problemas para sacar adelante textos consensuados en relación con la lucha antiterrorista. Es el caso de Siria, Líbano y Argelia. Además, hay otros dirigentes que han optado por no venir y cuya ausencia puede atribuirse a un deseo apenas disimulado de no verse presionados por la UE a hacer más reformas democráticas.
DERECHOS HUMANOS
Es el caso del tunecino Zin el Abidin ben Ali, que fue objeto de críticas por la actitud de su administración durante la Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información, especialmente después de que el secretario general de Reporteros sin Fronteras, Robert Ménard, no pudiera entrar en el país.
Este parece ser el caso también del presidente egipcio Hosni Mubarak, cuyo Gobierno está siendo criticado por la oposición en el país –especialmente por los proscritos Hermanos Musulmanes– por la detención de opositores en el marco de las elecciones legislativas.
La reforma política y de Derechos Humanos es uno de los ejes del Proceso de Barcelona y una de las exigencias que los Veinticinco plantean a los países del sur a cambio de su ayuda. Algunas fuentes europeas consideran que algunos países están perdiendo una oportunidad al no aprovechar la Cumbre de Barcelona para dar muestras de apertura y reforma.
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