Economía y Sociedad

El incremento del crimen en Europa

La brutalidad de los atracos, la violencia extrema empleada, los conocimientos técnicos y la coordinada organización y división de tareas de estas bandas muestra que la mayoría de sus componentes han recibido entrenamiento policial o militar.

Editorial
Según el informe anual de Europol que hoy publica Diario Exterior sobre la situación del crimen organizado en la UE, los delitos financieros, el fraude, los delitos medioambientales y los relacionados con la alta tecnología requieren una mayor atención de las fuerzas de seguridad europeas.

En Europa comienza a sentirse el flagelo del crimen organizado producto de la globalización de la delincuencia. La eclosión de las redes europeas del crimen organizado se produjo en 1992, luego de la caída del muro de Berlín y la disgregación de la Unión Soviética. La brutalidad de los atracos, la violencia extrema empleada, los conocimientos técnicos y la coordinada organización y división de tareas de estas bandas muestra que la mayoría de sus componentes han recibido entrenamiento policial o militar.

En lo que respecta a España, la imagen que presenta el crimen organizado recuerda a la de una alarma, que suena desde hace mucho tiempo sin que nadie le preste atención a pesar del estado de emergencia en que se encuentra. Búlgaros que roban coches, ucranianos que falsifican tarjetas de crédito, moldavos y colombianos que trabajan como sicarios, rumanos y albano-kosovares que atracan joyerías y naves industriales, bandas de sudamericanos que ejecutan secuestros express… dan cuenta de que la península ibérica es el nuevo refugio de los fugitivos internacionales.

España habría ofrecido algunas características políticas, sociales y económicas que la hacen especialmente atractiva para el establecimiento de grupos criminales: una estabilidad que anhelan bastantes de los grupos criminales, un sistema económico y financiero abierto, un turismo de masas que garantiza el anonimato, un clima policial que hasta hace unas décadas fue complaciente con estas organizaciones y una estructura económica que puede facilitar el blanqueo de capitales.

El mapa de la delincuencia organizada en España alcanza a Torrevieja, Valencia, Marbella, Alicante y últimamente las afueras de Madrid, todas estas ciudades que están siendo machacadas diariamente por el crimen organizado, en especial, el de las mafias del Este. Aún así, expertos en la materia insisten en no sobredimensionar el elemento foráneo o migratorio. Las estadísticas muestran que sólo una pequeña parte de los arrestados en España son extranjeros y que suelen ser españoles, muy experimentados, quienes maniobran para la comisión de crímenes económicos y fraudes a gran escala, dando carta de naturaleza a estos delitos como crimen organizado En cualquier caso, no es menor la colaboración reciente de españoles, ya sea de manera individual o actuando como grupo, en la penetración de grupos criminales extranjeros en España.

Sea como fuere, está definitivamente probado que la instalación de mafias a la larga termina por minar las instituciones jurídicas de un Estado. Los Yakuzas en Japón o la mafia siciliana son ejemplo de auténticas extorsiones al Estado de Derecho frente a las cuales hay que extremarse a fondo desde la legalidad para terminar con ellas. Por esa razón, el crimen organizado debe ser combatido sin tregua, con una clara conciencia social y la voluntad política necesaria , sin olvidar dotar a las autoridades policiales de todos los medios indispensables para llevar a cabo esta urgente tarea.

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