Según información transmitida por el senador Mike Lee tras hablar con Rubio, este anticipó “que no habrá más acciones en Venezuela” luego de la captura de Nicolás Maduro por fuerzas del orden (DEA y FBI) apoyadas por el ejército estadounidense. El presidente Trump se ha referido a Marco Rubio como la persona “encargada” de dirigir (tutelar, podría decirse) lo que a partir de ahora va a suceder en Venezuela. Todo parece indicar, pese a la profusión de análisis apresuradamente interesados, que el secretario de Estado Marco Rubio ha liderado el apresamiento del dictador y tiene un Plan para Venezuela.
La realidad de los hechos hoy es que ha caído el dictador, pero aún no la dictadura y su régimen opresivo y de terror. Eso ha de llevar tiempo y la oposición tendrá que armarse de paciencia y prudencia. La explosión de alegría que ha sacudido al mundo libre y especialmente a los millones de venezolanos que están sufriendo esa criminal dictadura se ha visto ensombrecida por noticias de alcance que alimentan la incertidumbre sobre lo que está por venir.
Si hemos de atender a las declaraciones y trayectoria de Rubio sobre Venezuela en la última década no parece que deba alimentarse ningún tipo de duda.
En su toma de posesión como secretario de Estado, Rubio describió a Venezuela como una dictadura y criticado, por ejemplo, la política de Joe Biden por otorgar licencias económicas al gobierno de Maduro.
Llegó a afirmar que el sistema internacional actual (la tan manoseada legalidad internacional) había permitido que gobiernos corruptos actuaran con impunidad. Rubio declaró que Maduro “ha roto todos los acuerdos que ha hecho” con EE. UU. en los últimos 10 años, incluido uno reciente con la administración Biden sobre elecciones libres a cambio de flexibilizar sanciones
Rubio reiteró que Maduro “no es el presidente legítimo”, acusándolo de liderar el Cartel de los Soles y de manipular el sistema electoral para mantener el poder. Pese a que determinados medios han señalado que en la comparecencia de Trump no se incluía la palabra democracia, Rubio siempre ha ratificado el apoyo de EE. UU. al restablecimiento del orden democrático.
Las declaraciones de Marco Rubio sobre Venezuela han sido consistentes y enérgicas en tres líneas principales: la denuncia sistemática del régimen de Maduro, al que califica de ilegítimo, criminal y vinculado al narcotráfico, la defensa de sanciones y la presión internacional, incluyendo posible acción militar o apoyo a operaciones antidroga y el apoyo firme a la oposición y a la restauración democrática mediante elecciones libres y supervisadas.
Rubio lleva más de una década pidiendo sanciones contra Maduro y antes contra Hugo Chávez y apoyando activamente a la oposición venezolana y denunciando el fraude electoral repetido.
Y, por cierto, tras la captura de Maduro, Rubio afirmó que Cuba había tenido un rol central en la seguridad de Maduro, asegurando que agentes cubanos participaron en estructuras de espionaje venezolanas. Añadió que si él estuviera en el gobierno cubano “estaría preocupado”.


















