El embajador español en Irak, Ignacio Rupérez, se incorporó a su nuevo puesto en Bagdad seis meses después de que el Consejo de Ministros anunciase su nombramiento para dirigir la legación española, según informaron fuentes diplomáticas a Europa Press.
Ignacio Rupérez deberá representar a España luego de que el gobierno retirara su apoyo militar
El motivo de este paréntesis de medio año desde la designación hasta la toma de funciones en Bagdad se debe a razones de seguridad que llevaron al Gobierno, por un lado, a descartar su presencia permanente en la capital iraquí hasta ahora y, por el otro, a reforzar las medidas de seguridad allí.
Un portavoz de la Dirección General de Comunicación Exterior informó a principios de julio a Europa Press que la seguridad en la Embajada española estaba ´muy reforzada´ en esos momentos a la espera de la llegada de Rupérez.
´Al tratarse de un sitio de alto riesgo, la seguridad está muy reforzada´ en torno a la legación en Bagdad, explicó la citada fuente sin dar detalles sobre el dispositivo. En los últimos días se ha registrado una nueva ola de secuestros de varios ciudadanos occidentales y antes de verano hubo varios ataques contra representantes de la comunidad diplomática internacional presente en Irak. El incidente más importante fue el secuestro del embajador de Egipto a principios de julio, junto con intentos de asesinato a diplomáticos de Bahrein y Pakistán.
El Consejo de Ministros nombró el pasado 3 de junio al diplomático Ignacio Rupérez nuevo embajador español en Irak, después de casi quince años sin que la legación española en Bagdad tuviera un máximo representante con rango de embajador.
Rupérez tiene 61 años, es licenciado en Derecho, periodista e ingresó en 1980 en la Carrera Diplomática. Ha estado destinado en las representaciones diplomáticas españolas de Egipto, Israel, Cuba, Ucrania e Irak. Asimismo, fue Subdirector General de Asia Continental, Jefe de Área de América del Norte y Asesor en el Gabinete del Secretario de Estado de Asuntos Exteriores. Desde 2003 era vicepresidente del Comité Hispano-norteamericano.
España retiró a su embajador en Bagdad en 1991, en línea con la comunidad internacional, tras la invasión iraquí de Kuwait en agosto de ese año. El Gobierno de Felipe González no llegó en ese momento a romper relaciones diplomáticas con el régimen de Sadam Husein.
La legación española mantuvo sólo personal local hasta febrero de 1997, cuando España envió al propio Rupérez como encargado de negocios con categoría de jefe de misión, cargo que ocupó hasta mediados de 2000. Hasta ese día, el puesto lo ocupaba Marcos Vega.
De esta forma, el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero eligió para este puesto a uno de sus diplomáticos con mejor conocimiento de Irak. El ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación, Miguel Ángel Moratinos, ya había anunciado el pasado mes de abril el envío de un embajador a Bagdad tras su encuentro en Washington con la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice.
// OTROS TEMAS QUE TE PUEDEN INTERESAR