Política

El asesinato de Tueni aumenta las sombras sobre el régimen de Damasco

El Gobierno libanés sugirió anoche la formación de un tribunal internacional
Líbano y Siria aguardan, con expectativas dispares, la decisión de la ONU después de que el informe de la comisión internacional insistiera en que Damasco no coopera en la investigación del asesinato del ex primer ministro Rafic Hariri.

Además, la muerte el lunes en circunstancias parecidas del diputado y periodista libanés Yibrán Tueni, víctima de un atentado con coche bomba, ha aumentado las sombras sobre el régimen de Damasco, al que se responsabiliza de la inestabilidad en el Líbano.


El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas se reunía ayer para examinar el último informe de la Comisión Internacional que investiga la muerte de Hariri, presentado el lunes por su director, Detlev Mehlis.


La reunión se prevé difícil ante la disparidad de criterios de los quince miembros sobre las medidas a adoptar para presionar, aún más, a Siria.


El Gobierno libanés sugirió anoche la formación de un tribunal internacional que juzgue a los autores de los más de 30 atentados que en el último año han sacudido el país, cuatro de ellos mortales contra otras tantas figuras de la política y el periodismo en el Líbano.


La demanda causó una brecha en el Gobierno formado tras la salida, en abril pasado, de las tropas sirias del país, ya que los ministros chiíes decidieron abandonar la sesión al no estar de acuerdo.


La misma opinión expresó el presidente libanés, el cristiano maronita pro sirio Emile Lahud, a quien el resto de los partidos piden la dimisión.


“Antes de que el Consejo de Seguridad adopte una decisión sobre la sugerencia libanesa es necesario que el Parlamento del país lo haga”, dijo a EFE Walid Arbib, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Libanesa.


Sin embargo, existen pocas posibilidades de que la Asamblea refute la sugerencia, ya que el grupo mayoritario está controlado por Saad Hariri, el hijo del ex primer ministro asesinado, apoyado por otras figuras anti-sirias como el líder druso Walid Yumblat.


Arbib cree, no obstante, que las diferencias que existen en el actual gobierno no auguran un buen futuro y que lo más posible es que deba dimitir.


Yumblat y otros reconocen las discrepancias, pero aún confían en que todos están de acuerdo en que no existe marcha atrás y que nadie va a apoyar a un régimen “que no perdona a los libaneses haber dicho no a la ocupación”.


En este sentido, la mayoría es consciente de que la revolución iniciada no puede sostenerse sin el respaldo que hasta la fecha ofrece la ONU.


Siria, por su parte, permanece a la espera, en silencio, pero con el mismo aire de desafío que ha mantenido desde que septiembre de 2004 el Consejo de Seguridad aprobara la resolución 1559, que pedía la salida del Líbano de las tropas de Damasco y el desarme de todas las milicias libanesas.


A falta de una reacción oficial, el director de la televisión estatal siria, Fayez Saeigh, declaró a EFE que el régimen de Damasco no se ha visto sorprendido por el contenido del informe Mehlis, quien volvió a destacar la falta de colaboración de Siria.


“Esperábamos que el informe volviera a hacer referencia a la falta de cooperación desde el momento en que se aprobó la resolución 1636” del Consejo de Seguridad de la ONU, aunque “hemos colaborado plenamente en el pasado pese a que Mehlis diga lo contrario”, dijo.


La resolución 1636, aprobada por unanimidad, advertía a Damasco de medidas más duras si proseguía con los obstáculos.


“Estamos convencidos de que la presión a Siria es una estrategia constante que no solo está relacionada con el asesinato de Hariri”, subrayó Saeigh.


A este respecto, el responsable sirio recordó que su país dio luz verde para que cinco altos cargos de la seguridad del régimen fueran interrogados por la referida comisión en Viena.


“Damasco no quiere acusar a nadie, pero cree que el Consejo de Seguridad debe reconsiderar la resolución 1636 ya que está cimentada en mentiras y testimonios falsos”, subrayó.


“Mehlis puede pedir que se arreste a los sospechosos, pero para ello debe presentar antes pruebas concluyentes que puedan ser estudiadas por el Consejo de Seguridad”, dijo, antes de añadir: “si se aprueba una nueva resolución, reaccionaremos”, sin explicar su amenaza.

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