Centenares de chiítas marcharon ayer en Bagdad para respaldar a la coalición gobernante, que asumió una gran ventaja en las elecciones del 15 de diciembre pero que ha sido objeto de denuncias de fraude electoral.
´´No hay marcha atrás, no habrá nuevas elecciones´´, dice la Alianza
Centenares de chiítas marcharon ayer en Bagdad para respaldar a la coalición gobernante, que asumió una gran ventaja en las elecciones del 15 de diciembre pero que ha sido objeto de denuncias de fraude electoral.
Demostraciones más pequeñas también fueron efectuadas por grupos sunís en la ciudad de Faluya, situada en la provincia occidental de Anbar, así como en Bakuba, en el este, para respaldar exigencias de que se vuelvan a efectuar comicios parlamentarios, denunciando que los anteriores estuvieron afectados por el fraude.
En el barrio chiíta de Ciudad Sadr, unos 1.000 manifestantes realizaron un acto en respaldo a los resultados preliminares que indican el triunfo en las elecciones de la gobernante Alianza Iraquí Unida. También lanzaron consignas contra el ex primer ministro Ayad Alaui, un chiíta secular cuyo partido, que tuvo escaso apoyo en las elecciones, se unió a grupos sunitas denunciando los resultados.
La alianza, encabezada por el clérigo Abdul-Aziz al-Hakim, dijo que los resultados preliminares muestran que obtuvieron una amplia ventaja en los comicios, y que no habían sido resultado de fraude ni intimidación.
“No hay marcha atrás, no habrá nuevas elecciones”, dijo Jauad al-Maliki, un alto funcionario de la Alianza, en conferencia de prensa. “Los resultados deben ser aceptados y la voluntad del pueblo debe ser respetada”, añadió.
Sin embargo, el bloque religioso chiíta también profundizó la agitación política al asegurar que extremistas islámicos y partidarios de Saddam Hussein eran los que cuestionaban los resultados.
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