El débil crecimiento de la Union Europea contrasto con la pujanza de Estados Unidos
Según las últimas previsiones barajadas por el Fondo Monetario Internacional, Estados Unidos ha crecido en 2005 en torno al 3,5%, siete décimas menos que en 2005, mientras que la zona euro ha ralentizado su crecimiento hasta el 1,2%, frente al 2% del año pasado. El PIB de Japón mejoró un 2%, mientras que los países desarrollados de Asia salvo Rusia avanzaron un 9,2%.
Durante el año se consolidó el fuerte crecimiento de China, situado en torno al 9,45%, según la previsión de las propias autoridades del país. Está previsto que al final del presente ejercico tan sólo Estados Unidos, Japón y Alemania cuenten con un PIB superior, pese a que en términos de renta per cápita China queda muy menguada, al situarse en el puesto 121 y al dejar a la luz la existencia de más de cien millones de pobres.
En todo caso, su condición de economía emergente ha marcado el ritmo de algunos de los principales acontecimientos macroeconómicos del año. Su decisión de permitir la fluctuación restringida del yuan en agosto fue recibida con reticencia por Washington, que vio en la medida un gesto insuficiente para resolver el problema de las exportaciones a Estados Unidos de productos chinos a bajo precio.
Precisamente, el desequilibrio comercial entre China y Estados Unidos se convirtió en uno de los mayores quebraderos para la economía norteamericana, cuyo déficit comercial alcanzó niveles récord, de 68.900 millones de dólares en octubre.
Cada uno por su lado, Estados Unidos y la Unión Europea participaron en negociaciones con China acerca de cuotas de exportación de varios productos. Tras expirar el 1 de enero de 2005 el anterior sistema de aranceles, Washington y Bruselas impusieron cuotas de importación a categorías concretas de textiles que rápidamente fueron superadas por el frenético ritmo exportador chino.



















