Política

Estados Unidos teme por su aliado más firme en Oriente Próximo

George W. Bush reza por el primer ministro israelí, Ariel Sharon, y la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, le desea una total recuperación. Tras la grave apoplejía de Sharon, el gobierno estadounidense teme por su aliado más estrecho en Cercano Oriente. La administración Bush está preocupada en que, sin Sharon, las esperanzas de paz en la región quedén en el aire por tiempo indeterminado.

Creen que sin él las esperanzas de paz pueden quedar interrumpidas
Estados Unidos jamás basó su política exterior en una única persona, pero la desaparición de Sharon del escenario político es sin lugar a dudas un revés para el gobierno norteamericano, dijo el ex líder de la mayoría demócrata en el Senado, George Mitchell, en declaraciones a la cadena de noticias CNN.

Mitchell, perfectamente familiarizado con los errores y extravíos en Cercano Oriente, lo explica entre otros aspectos por la estrecha relación entre Bush y Sharon. Además, ningún otro político en Israel cuenta con la estatura política de Sharon.

Para el gobierno estadounidense, ahora hay mucho en juego, escribe el conservador “Wall Street Journal”. El gobierno tenía la esperanza de que los triunfos electorales de Sharon y el movimiento Al Fatah del presidente palestino, Mahmud Abbas, allanaran el camino hacia la solución definitva del conflicto en Cercano Oriente.

El fin de la vida política de Sharon supone para la administración Bush que tendrá que adaptarse en su mandato de cinco años a un nuevo primer ministro israelí, y los tres posibles sucesores de Sharon tiene sus puntos débiles.

Bush ha sincronizado su política en Cercano Oriente de una forma inédita hasta el momento con la visión del primer ministro israelí, opinan comentaristas estadounidenses.

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