Política

Turquía pone en libertad a Ali Agca, el hombre que en 1981 intentó asesinar a Juan Pablo II

El terrorista turco Mehmet Alí Agca, que disparó contra Juan Pablo II, sale de la prisión de Estambul tras cumplir las penas que tenía pendientes en su país y haber pasado casi 25 años en la cárcel.

Agca sale de la prisión sin haber contado nunca la verdad sobre lo sucedido
El terrorista turco Mehmet Alí Agca, que cumplirá 48 años el próximo jueves, ha pasado más de la mitad de su vida en prisión, pero sale de ella sin haber contado nunca la verdad sobre lo sucedido. No porque no haya hablado, sino porque ha dado tantas versiones de uno de los grandes intentos de magnicidio del siglo XX que el misterio sigue en pie.

Según ha anunciado su abogado abandona la prisión de máxima seguridad de Kartal Maltepe, en Estambul, tras cumplir las penas que tenía pendientes en Turquía.

Luego se dirigirá a un cuartel, pues quizá deba cumplir todavía el servicio militar, obligatorio en su país y que nunca ha realizado.

Agca pasó 19 años en cuatro cárceles italianas, los diez primeros en régimen de aislamiento, y tras recibir la gracia fue extraditado en 2000 a su país.

Allí le esperaba una cadena perpetua, luego conmutada en una pena de 10 años, y luego de cinco, por el asesinato del director del diario liberal ´Milliyat´ (La Nación) en 1979.

Las “verdades” de Agca

Empezó siendo muy arrogante (“Para un episodio extraordinario hacía falta un hombre extraordinario”, decía), pero tras el encuentro con Juan Pablo II en 1983 se volvió casi místico, obsesionado por el misterio de Fátima.

Luego empezó el baile de versiones. Arrancó en 1983 con la famosa ´pista búlgara´, la implicación de los servicios secretos de Sofía y la KGB, que en realidad sigue siendo la más creíble y llevó a varias detenciones.

La apertura de los archivos de la Stasi, la policía secreta de Alemania del Este, también la ha corroborado recientemente.

Agca luego se retractó y acusó a la CIA de haberle sugerido esta versión, aunque también insinuó que había recibido un ´toque´ muy serio para guardar silencio.

Al final, defendió que actuó en solitario.

En el momento de su arresto, llevaba en el bolsillo una nota: “Yo, Agca, he matado al Papa para que el mundo pueda saber que hay miles de víctimas del imperialismo”.

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