Política

Aznar alerta sobre los riesgos del populismo revolucionario en Latinoamérica

José María Aznar, actual presidente de la Internacional Demócrata de Centro (IDC), calificó hoy al presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, de “aprendíz de brujo” por aliarse con los partidos nacionalistas para gobernar y hacer efectivas las modificaciones territoriales.

Califica de aprendiz de brujo a Zapatero durante la reunión de la Internacional Demócrata en Manila
Durante la reunión celebrada en Manila, Aznar alertó sobre los riesgos del ´populismo´ revolucionario en Latinoamérica y las consecuencias nefastas que este fenómeno tiene en Europa, sobre todo para España.

Para afianzar su posición, José María Aznar, recordó las catástrofes que provocaron los nacionalismos excluyentes en los Balcanes, comparándolo así, con los movimientos revolucionarios de Latinoamérica, ya que, según Aznar, es una “versión del otro lado del Atlántico”. Aznar afirmó que este “popularismo” revolucionario es “un fenómeno perverso al que no es ajena mi patria y con el que algunos aprendices de brujo se sienten irresponsablemente cómodos”.

Sin nombrar en ningún momento a Rodríguez Zapatero, José María Aznar criticó las relaciones políticas del presidente español, y aseguró que Mariano Rajoy es el gran líder del centro reformista español, además de asegurar, que en un periodo breve de tiempo será el próximo presidente del Gobierno.

Terrorismo, pobreza y armas de destrucción masiva

En el campo del terrorismo, Aznar aseguró que no hay ninguna sociedad a salvo de esta amenaza, ya que la táctica que se utiliza para adelantar esos proyectos de tiranía no es otra que el terror, sea cual sea la excusa que utilicen para imponer su dominio. Ya que la reunión se celebró en Manila, una región del Pacífico, Aznar hizo mención a las “tendencias estratégicas” que están formándose en esta parte del mundo. Por una parte destacó el creciente peso internacional en China y por otra la proliferación de armas de destrucción masiva.

El presidente de la IDC abogó por la defensa de la libertad y la democracia frente a los movimientos políticos que promueven un “salto atrás en la Historia”. Manifestó, además, que la pobreza y la exclusión son problemas de primer orden a los que hay que plantar cara, sin atajos, siguiendo el camino de los derechos individuales, el imperio de la ley, la democracia y la libertad.

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