Política

Otegui: ¿El nuevo Gerry Adams?

Diego Saavedra Fajardo
Desgraciadamente, el interrogante viene suscitado por las declaraciones del número dos del PSOE. Pepino Blanco, que nos tiene acostumbrados a su ramplonería y demagogia, acaba de pronunciar su última perla. Hablar de Otegui como el Gerry Adams del “proceso de paz” (mejor, negociación política en toda regla) en el País Vasco es una burla a la inteligencia de muchos españoles.

Además, se presenta la falta de consenso de la cual es culpable el Partido Socialista -por preferir acuerdos con los radicales que con la oposición mayoritaria- como un intento de frenar la paz, cuando se están vulnerando sistemáticamente Pactos y leyes suscritos por el propio Zapatero (que ahora, sin escrúpulos, incumple).

Pero lo más preocupante es el paralelismo que subyace en el subconsciente del dirigente socialista y de su partido. ¿Es que tiene algo que ver el caso irlandés con el de ETA y los separatistas vascos? Nada en absoluto, pero es la tesis que ha venido sosteniendo el nacionalismo vasco y el separatismo radical durante años. Lo dramático es que el actual gobierno secunde esta teoría y establezca un paralelismo entre ambas situaciones. Ni histórica, ni política, ni institucionalmente tiene parecido alguno pero, el gobierno socialista, en el cenit de su absoluto relativismo moral y de su contrastada ignorancia y extremada ideologización pretenden hacernos creer que pueden existir parecidos.

Es hora de decir las cosas claras, el actual gobierno quiere convertir los resultados de la negociación política con ETA (que prevé exitosos, porque están dispuestos a pagar un precio -aunque se diga lo contrario-) en una baza electoral. El propósito no es una verdadera y duradera paz, sino un arreglo que permita consolidarse electoralmente al PSOE. Aunque sea “pan para hoy y hambre para mañana” y no solucione el problema de fondo. Porque ceder ante las presiones de ETA-Batasuna nunca conducirá a una paz estable si no más bien a una espiral de reivindicaciones ante la debilidad del Estado.

Y en su habitual línea demagógica, ¿por qué Zapatero dice que no consentirá que se critique a sus compañeros del País Vasco porque hayan sufrido el terrorismo (igual que otros muchos) cuando se sientan con una organización ilegalizada y que apoya la violencia? ¿Será que no distingue la crítica legítima de la pretensión de oponerse a la consecución de la paz a causa de un sectarismo y dogmatismo radical muy preocupante?

En conclusión, toda esta cuestión expresa muy vivamente la filosofía política del actual Gobierno: el fin justifica los medios, no hay obstáculos éticos para el fin perseguido y el que se oponga a sus planteamientos está en contra de la paz. ¿Cabe mayor sofisma?

// OTROS TEMAS QUE TE PUEDEN INTERESAR

// EN PORTADA

// LO MÁS LEÍDO

// MÁS DEL AUTOR/A

Menú