La ideología chavista tiene un claro afán expansionista. Como corriente política neocomunista tiene el modelo norteamericano como gran enemigo. Por ello, los compañeros de camino de la revolución bolivariana son países como Cuba, Iraq (Chávez fue el único presidente en visitar en los últimos años a Saddam Hussein), Irán, Corea del Norte, Libia y China. Incluso se sospecha que Chávez ha podido financiar a los talibanes .
El régimen venezolano ha impulsado decididamente la llamada diplomacia del petróleo
A raíz de la caída del Muro de Berlín, Fidel Castro impulsó la creación del Foro de Sao Paulo como instrumento para mantener viva la ideología comunista y continuar la lucha contra el capitalismo liberal. En dicho Foro participan casi todos los partidos de extrema izquierda y numerosos grupos guerrilleros de América Latina. El Movimiento Bolivariano, hoy Movimiento Quinta Republica, fue admitido en 1995 con Hugo Chávez a la cabeza. Alí Rodríguez, presidente de la PDVSA y ex-secretario de la OPEP y ex ministro de Energía y Minas de Venezuela, junto con Chávez, forman parte de la cúpula directiva de dicha organización. Entre otras instituciones destacadas forman parte de ella el Partido de los Trabajadores de Lula (lo que indica una cierta cercanía ideológica al chavismo, a pesar del actual pragmatismo de la Administración brasileña). La financiación del Foro corre a cargo, además del propio Chávez, de Fidel Castro, la narco-guerrila colombiana y, supuestamente, los gobiernos de Libia, Irán e Irak .
La agenda gubernamental chavista esta configurada de acuerdo con la orientación y objetivos de la ideología neocomunista del Foro de Sao Paulo. El punto en común ideológico de todos los integrantes es la intención de implantar modelos comunistas y socialistas de gobierno con nuevos métodos, distintos a los utilizados en los anos 60 y 70 con el fomento de guerrillas subversivas. El modus operandi es la trasformación de los sistemas democráticos de la zona desde dentro, procurando desde los mecanismos formales de las democracias lograr la imposición o imposición ideológica de dichas sociedades en modelos socialistas o comunistas. Este objetivo es promovido y alentado fundamentalmente desde Cuba, cuyo gobierno planifica y asesora dicha estrategia adquiriendo una mayor influencia en la zona. Ante el fracaso cubano de exportación de la revolución a través de movimientos armados, se ha cambiado el modo de proceder y se intenta la penetración ideológica infiltrando la ideología neocomunista aprovechando los mecanismos formales democráticos de las incipientes democracias latinoamericanas, muy sensibles a demagogias y populismos .
El principal aliado de F. Castro en esta estrategia es H. Chávez y el objetivo es influir ideológicamente en países como Ecuador, Perú, Brasil, Colombia y las nacientes democracias de Centroamérica. De hecho la cooperación entre Cuba y Venezuela permite mantener económicamente al régimen castrista a cambio de facilitar o ayudar, empezando en la propia Venezuela, a instaurar regimenes de corte socialista o comunista dentro del marco democrático que les permitió llegar al poder y aprovechándose de los flancos débiles institucionales. La finalidad es conseguir autócratas legítimamente electos y donde el estado de derecho vaya siendo sustituido y adaptado de acuerdo con las intenciones autoritarias de dichos gobernantes. En este orden de cosas cobra sentido la pública y notoria vinculación entre Castro y Chávez. En términos de mutua cooperación, Venezuela entrega petróleo a los cubanos en condiciones excepcionalmente favorables a cambio de médicos que se desplazan a Venezuela, entrenadores deportivos, entrenamiento de los círculos bolivarianos, presencia de agentes cubanos en la guardia pretoriana de Chávez y en la policía política y la Guardia Nacional, asesoramiento político, etc. Las frecuentes visitas del Presidente venezolano a la Isla caribeña son ilustrativas de estos vínculos tan estrechos.
EL SUENO BOLIVARIANO DE HUGO CHÁVEZ
La concreción venezolana de la estrategia política expuesta es la “revolución bolivariana”. Sus objetivos son: 1) fortalecer y consolidar internamente su proyecto político y 2) expandir la revolución bolivariana hacia el resto del continente. A continuación analizo con algún detalle dichos objetivos.
1)Fortalecimiento interno
Si hay un síntoma de la pujanza del chavismo en Venezuela es la enorme fractura interna del país. El discurso populista y demagógico ha calado en la población, hasta el punto de que el Presidente goza de una popularidad elevada en la actualidad (cercana al 70%) . Pero el país ha pasado por momentos muy difíciles, cercanos a la guerra civil, tras el golpe de estado y el referéndum revocatorio. Superados estos, Chávez se ha consolidado en el poder y la oposición se ha debilitado enormemente teniendo únicamente la oportunidad de volver a cobrar relevancia de la mano de algún paso en falso escandaloso de Chávez. Debido a esta cómoda posición se esta acometiendo el asalto al Estado.
En los anos setenta las petroleras fueron nacionalizadas y la principal riqueza del país pasó a manos estatales. El aumento vertiginoso del precio del petróleo ha generado enormes beneficios y el gobierno dispone en estos momentos de mucho dinero. El acaparamiento de los resortes de la PVDSA, sirven para financiar interna y externamente los planes políticos de Chávez. Los datos de los firmantes en pro de la celebración del referéndum revocatorio presidencial han sido filtrados y expulsados de las petroleras los que lo apoyaron, así como se han planeado planes de jubilación para politizar al máximo la petrolera y convertirla en la fuente de financiación chavista.
El gran peligro económico del chavismo es que ha basado la economía nacional en el petróleo, y por lo tanto en el sector público, hipotecando el futuro del país. La dependencia excesiva del petróleo ya sumió al país en una profunda crisis al bajar los precios del crudo en los años ochenta y la historia se volverá a repetir seguramente al reducirse enormemente el papel del sector privado que huye del fantasma de las expropiaciones, de la eliminación de la propiedad privada y de la inestabilidad política.
Asimismo, se ha procedido a reformas constitucionales que acaban con los límites de los mandatos presidenciales (un mandato), para poder perpetuarse los chavistas en el poder, y se han reforzado las prerrogativas presidenciales. Además se ha copado la Corte Suprema (debilitando enormemente la división de poderes) y se está teledirigiendo el Banco Central. Otro dato preocupante es el desmantelamiento y desprofesionalización del servicio exterior. Se está retirando y jubilando a muchos funcionarios de carrera (particularmente embajadores) para ser sustituidos por militares retirados afectos al régimen o figuras del partido en el gobierno. Las palabras del propio Chávez son significativas: “Se pretende que las Embajadas y Consulados se conviertan en centros de promoción de verdaderas iniciativas políticas y confieran alta prioridad a las actividades de proyección económica del país. El diplomático que necesita la Nueva Republica, debe tener una identidad absoluta con los intereses nacionales, para que pueda promover con dedicación y esmero las potencialidades de Venezuela” .
Por otra parte, a pesar de lo afirmado por la propaganda del régimen, la libertad de expresión, aunque existente, se ve recortada (por ejemplo, reduciendo la cantidad de papel a los medios escritos); asimismo la libertad de movimientos se dificulta ya que conseguir pasaportes y visados para salir del país se dificulta enormemente con cupos diarios con la excusa de limitaciones de material para expedirlos. Además, que el gobierno tenga en su poder los datos de los que apoyaron el referéndum contra el Presidente permite que los créditos concedidos por la administración sean otorgados en función de la filiación política de los ciudadanos. Un aspecto muy preocupante es la utilización de las Fuerzas Armadas proclives para reforzar el régimen, que se han convertido en el pilar del mismo. El ministro de Defensa, Orlando Maniglia, anunció una subida de los sueldos a los militares de entre el 50% y el 60% mientras que para los funcionarios públicos había sido menos de la mitad. La Guardia Nacional, opositora en parte, en el pasado reciente, a Chávez ha sufrido una limpieza con la excusa de actos de corrupción y los oficiales han sido obligados a desmentir estar implicados en cualquier intento de conspiración. Pero, aun con todo, lo más grave es la continua referencia del Presidente a los planes de EEUU de invadir Venezuela para apoderarse de su petróleo y asesinarle y, con esta coartada, formar una fuerza de reservistas que incluiría cerca de dos millones de miembros; se trataría de una milicia popular dirigida directamente por Chávez para defender la revolución bolivariana de la oposición interna .
Además se está armando hasta los dientes. El gran drama de Venezuela es que el régimen político esta fracasando allí donde dice estar mas volcado. Los niveles de pobreza en Venezuela son mas altos ahora que cuando llego Chávez al poder y se esta abordando el problema de manera muy ineficaz y demagógica. Existen programas de créditos a quien lo necesite (si no es opositor al régimen) y el plan “Barrio adentro” (de salud pública, apoyado por médicos cubanos) pero la lucha contra la pobreza esta creando una cultura clientelar y del subsidio en vez de erradicar la pobreza dotando a los ciudadanos de los medios y formación necesarios para no depender de las ayudas estatales. De tal manera que cuando no se puedan financiar los programas de ayuda social actuales no se habrá creado, con la oportunidad de la actual bonanza, el tejido productivo, empresarial y de iniciativa social necesario para un autentico desarrollo y crecimiento económico.
En definitiva, hay mucho dinero del Estado pero una inversión privada muy pobre lo que hace muy frágil la economía venezolana y dependiente de los precios del petróleo (con lo que la lucha contra la pobreza no deja de ser meramente aparente y no real, lo que sirve a las intenciones populistas y demagógicas del régimen pero no a los venezolanos). Como conclusión de este apartado, señalar tres síntomas negativos producto de la intención de consolidarse internamente el chavismo: fractura social, desinstitucionalización e hipoteca económica. Tres grandes lacras para el futuro de Venezuela.
2)La expansión de la revolución bolivariana
La ideología chavista tiene un claro afán expansionista. Como corriente política neocomunista tiene el modelo norteamericano como gran enemigo. Por ello, los compañeros de camino de la revolución bolivariana son países como Cuba, Iraq (Chávez fue el único presidente en visitar en los últimos años a Saddam Hussein), Irán, Corea del Norte, Libia y China. Incluso se sospecha que Chávez ha podido financiar a los talibanes . El régimen sabe explotar hábilmente el sentimiento antiamericano de Latinoamérica, aunque en Venezuela no haya sido tradicionalmente así. La estrategia es que como fue el sentimiento antipartidos lo que le aupó al poder, habiendo menguado la imagen de los partidos tradicionales, era necesario fraguar algún sentimiento o ideología para mantenerse en el poder. Y el antiamericanismo sirve perfectamente a sus proyectos. Personajes como Hussein, Castro, Gadafi, Jomeini o Milosevic han afianzado así su poder interno.
De manera que Chávez ha propugnado el ALBA, como instrumento alternativo a la iniciativa de EEUU de un Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA). El proyecto internacionalista chavista tiene un componente ideológico muy marcado, aunque se base en el comercio y los intercambios económicos. “El sueno bolivariano de constituir la gran Confederación de Naciones Mestizas del continente aún tiene vigencia. No es una utopía. Se torna, más bien, una necesidad fundamental para darle solidez y consistencia a todas y cada una de las naciones de nuestro entorno político, cultural y geográfico. La integración tiene una dimensión amplia y multifacética” . En su perturbación megalómana las metas internacionales de Chávez consisten en recrear con los países bolivarianos una Gran Colombia y con el resto de los países crear la gran republica continental americana que soñó Bolívar. Todo ello como una forma de imponer su pseudo revolución bajo capa de un distorsionado ideal bolivariano. Sin embargo, a pesar de la irracionalidad del proyecto, el chavismo ha dado ya grandes pasos en pos de sus ideales internacionalistas y panamericanistas.
a)Contra el capitalismo occidental.
El régimen venezolano ha impulsado decididamente la llamada “diplomacia del petróleo” con los países de la OPEP, muchos de ellos pertenecientes a la antigua facción de los no alineados durante la Guerra Fría. “Venezuela desarrolla una seria y responsable diplomacia petrolera. Ha contribuido al fortalecimiento de la OPEP mediante la defensa de los precios del petróleo, (…) conviene a Venezuela mantener y desarrollar relaciones muy estrechas con países del mundo árabe y persa Iraq, Libia y Qatar (…) en el mundo islámico, árabe y persa se dará relevancia a aquellos que integran la OPEP, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Irán (…) en el sur de Asia se ponderará la importancia de Indonesia, por ser parte de la OPEP” .
A nadie se le esconde que el interés en una presencia influyente en la organización de países exportadores de petróleo obedece a razones político-ideológicas claras de marcado carácter antiglobalizador o altermundialista. La oposición venezolana a las políticas de su principal socio comercial, EEUU, tienen en la OPEP un marco ideal.
b)El ideal panamericanista
“Una parte importante de la política exterior de Venezuela es la integración latinoamericana y caribeña (…) América Latina y el Caribe, a partir de sus afinidades múltiples deben concertarse para defender sus propios intereses (…) por eso Venezuela impulsa la integración de las Naciones de América Latina y el Caribe. Este ideal no solo es un mandato de nuestros precursores de la libertad, sino que es también una necesidad de los tiempos actuales. La integración solidaria es un compromiso ético” . Este discurso no es únicamente un deseo, sino una ´hoja de ruta´ que ya se esta poniendo en practica. Por ello, no cabe cerrar los ojos ante la ya amenazante realidad populista de Hugo Chávez.
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