Las elecciones en Ecuador no frecen un panorama distinto al acostumbrado en América Latina. Un panorama cuyas opciones políticas no terminan de cerrar un proyecto convincente, y cuya ciudadanía queda sometida a una elección que, en el mejor de los casos, será la menos mala posible.
Editorial
Las elecciones en Ecuador no frecen un panorama distinto al acostumbrado en América Latina. Un panorama cuyas opciones políticas no terminan de cerrar un proyecto convincente, y cuya ciudadanía queda sometida a una elección que, en el mejor de los casos, será la menos mala posible. La mejor descripción fue ofrecida por el candidato socialdemócrata, León Roldós, eliminado para la segunda vuelta, al indicar que “la población está obligada a votar entre lo menos peor de un contexto saturado de propuestas de lo más dispares”.
Esto es lo que caracteriza a las elecciones en Ecuador: la disparidad y el antagonismo de propuestas. Disparidad de proyectos, de visiones políticas, de concepciones sobre la realidad y de mecanismos de solución de los problemas. Esto no estaría mal en una democracia consolidada con partidos de larga trayectoria electoral. Pero en Ecuador, donde la inestabilidad institucional es demasiado frecuente, la confrontación se transforma en posturas llevadas hacia los extremos.
Panorama político incierto
Esta situación hace que, de acuerdo el resultado final, las políticas de gobierno no encuentren un punto medio, o un rango de temas entendidos como políticas de Estado. Porque Novoa no aceptará los reclamos izquierdistas de Correa y porque Correa despreciará todo intento de Novoa por moderar la retórica “revolucionaria” de su opositor.
Así las cosas, el panorama es políticamente incierto: un pueblo que no alcanza a encontrar una salida a sus padecimientos esencialmente económicos y cuya mayor proyección exterior está constituida por una masa de emigrantes que recalan en países como España, Italia, u otros destinos europeos (y también en los EEUU). Ecuador pierde año a año parte de su fuerza de trabajo y de su iniciativa en personas que deciden aplicar su entrega personal a otro país, en lugar de amasar el futuro propio, y el de sus hijos, en su tierra natal.
Diario Exterior publica hoy un avance de las elecciones en este país que de antemano predicen una segunda vuelta, en la que predominarán las alianzas que uno y otro grupo (el de Novoa y el de Correa) puedan establecer con los partidos minoritarios. La socialdemocracia, tercera o cuarta fuerza en cuestión, ha liberado a sus votantes de todo compromiso, por lo que el resultado es aún más incierto.
Pero por lo dicho, y sea cual sea el resultado, Ecuador deberá estar preparado para dos proyectos antagónicos que difícilmente convivan en un marco de respeto, que es el que impone en juego democrático. En ello consiste, sintéticamente, el principal desafío para la case dirigente y para la práctica política del Ecuador actual.
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– Álvaro Noboa es candidato del PRIAN (Partido Renovador Institucional Acción Nacional)
– Rafael Correa es candidato del partido Alianza País
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