Las asociaciones de disidentes cubanos afincados en España han expresado su escepticismo ante la primera reunión sobre derechos humanos que los Gobiernos de España y Cuba mantienen en La Habana, al considerar que el régimen castrista no aceptará abordar la situación de los presos.
España-Cuba
La disidencia cubana mira con atención la primera reunión esta semana en La Habana de un diálogo entre Cuba y España que tocará el tema de los derechos humanos, pero reclama que también sea tratada la situación de los presos políticos y mantiene divergencias en torno a sus posibles resultados.
“Hay un tema central que no se puede soslayar de ese encuentro y es el de los presos políticos, y muy en particular de los 59 de los 75 condenados en [el] 2003 que quedan en prisión”, declaró el economista Oscar Espinosa Chepe, miembro del grupo y excarcelado en 2004 por razones de salud.
“Si ese tema no se toca, se perdería el sentido de la reunión”, apuntó Espinosa Chepe, quien dijo “estar cauteloso” ante la reunión”. Otros disidentes, como Martha Beatriz Roque, de la Asamblea para Promover la Sociedad Civil (APSC), y Vladimiro Roca, de la concertación “Todos Unidos”, se declararon pesimistas.
“De ahí no saldrá nada. Soy pesimista porque mecanismos similares firmados con Canadá en 1996 no dieron resultados positivos por la política cubana de negar la existencia de presos políticos”, dijo Roca.
Los presos no están en al agenda
El diálogo fue acordado en abril durante la visita a Cuba del ministro español Miguel Angel Moratinos, la primera de un canciller de España desde 1998 y de uno europeo desde la crisis diplomática con la UE del 2003 a raíz de la detención de los 75 disidentes.
Según el último informe de la ilegal Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CCDHRN), en la isla hay 270 presos políticos.
Cuando estuvo en La Habana, Moratinos señaló que en la agenda del diálogo sobre derechos humanos “no se excluye absolutamente ningún tema”.
Al ser consultado por la prensa sobre los presos políticos, el canciller cubano, Felipe Pérez Roque, dijo esa vez que el tema “no estaba en la agenda”, y que en Cuba nadie está preso “por pensar distinto”, sino sólo “mercenarios” financiados por Washington y que intentaron “subvertir el orden” o cometieron “actos de terrorismo”.
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