Política

Quince años después de la masacre de la AMIA, los responsables siguen en libertad

A.J. Chinchetru – El 18 de julio de 1994 terroristas salidos de Irán asesinaban a 85 personas en el que fue hasta el 11-S el peor atentado terrorista en un país del continente americano. 85 personas murieron como consecuencia de una bomba que destruyó las siete plantas de la sede de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), un centro comunitario judío de Buenos Aires.

AMÉRICA / Organizado por Irán

Según las conclusiones de la Fiscalía argentina el organizador del atentado fue el régimen islámico de Irán, si bien ningún responsable ha podido ser detenido.


 


El Gobierno argentino ha solicitado a la Interpol la emisión de órdenes de arresto contra varios sospechosos del ataque terrorista contra la AMIA, entre ellos ocho altos funcionarios y diplomáticos iraníes en activo en aquel momento. Dicha solicitud ha sido aprobada por la Asamblea General de esa institución de colaboración policial. Sin embargo, no está entre las intenciones del régimen teocrático iraní entregar a ningún presunto responsable del mayor atentado antisemita desde el final de la II Guerra Mundial. Se sospecha que el autor material de la masacre fue un miembro del grupo chií libanés Hizbolláh, financiado y dirigido desde Teherán, que fue reconocido por una testigo.


 


Janette Israelewicz, argentina actualmente residente en Madrid y que tiempo después del atentado trabajó en nuevo edificio de la AMIA, todavía recuerda con emoción la impotencia al no poder comunicarse con su abuelo, que trabajaba muy cerca. En su memoria está también el dolor que embargaba a los miembros de la comunidad judía bonaerense, así como a muchos de sus conciudadanos de otras religiones. Quince años después y a miles de kilómetros de distancia, sigue emocionándose al rememorar aquel fatídico 18 de julio de 1994 en el que ella todavía era una adolescente. De su posterior experiencia laboral en AMIA, nos cuenta como sus “compañeros que vivieron el atentados quedaron marcados psicológicamente de por vida”, que “muchos de ellos no llegaron a superar aquella tragedia”.


 


La acción terrorista de aquel 18 de julio está considerado como el primer gran atentado islamista contra objetivos civiles fuera de Oriente Medio y antecedente directo de los cometidos años más tarde por Al Qaeda contra Estados Unidos el 11-S. No era, sin embargo, la primera ocasión que en Argentina se veía golpeada por el terror con factura islamista. Dos años antes, el 17 de marzo de 1992 un atentado suicida en la Embajada de Israel en Buenos Aires acababa con la vida de 29 personas, tanto israelíes como argentinas, y destruía totalmente la legación diplomática.


 

En esta ocasión las diversas investigaciones no llevaron a conclusiones definitivas. A pesar de que la Yihad Islámica egipcia se atribuyó la autoría del atentado, numerosos indicios apuntan una vez más a Hizbolláh o algún otro grupo terrorista actuando bajo cobertura del régimen iraní.

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