La pésima situación de la economía mundial y las desgracias medioambientales parecen haber hecho que la Generación Y abandone los tiempos modernos y se refugie en la música que escuchaban sus padres, en la ropa vintage y deseche el uso de la web, según un estudio.
CULTURA / Según un estudio
La nueva encuesta, llevada a cabo por la agencia de marketing Lifelounge, reveló una gran nostalgia entre los australianos de entre 16 y 30 años hacia el pasado, cuando el mundo parecía más simple y los amigos se veían en persona, no online.
“Comprar ropa vintage, escuchar géneros musicales antiguos, ir de camping con tus amigos y salir a ver espectáculos como el cabaret o satíricos está poniéndose de moda”, dijo el consejero delegado de Lifelounge, Dion Appel, a Reuters.
“El amor por la nostalgia que tiene el sector joven es un reflejo directo de los tiempos mejores que corrían antes de la crisis financiera y el cambio climático”, explicó.
“Buscan simplicidad y autenticidad. Todo lo asociado con el término ´global´ parece malo, así que se están volviendo introvertidos y se centran en el mundo inmediato alrededor de ellos”, añadió.
El estudio anual Urban Market Resarch, en el que se encuestó a cerca de 1.700 personas, determinó que los jóvenes adultos revisaban las colecciones de discos de vinilo de sus padres y que escuchaban tanto rock de los 60 y 70 como swing y jazz.
Appel dijo que el estudio era una representación de la juventud en otros países occidentales ya que “lo que les lleva a hacerlo es lo mismo – su amor por la música, la moda, los viajes, el deporte y el ocio”. La crisis financiera es eso, global, así que me imagino que la gente en otros países también se verá afectada de forma parecida”, afirmó.
Como consecuencia de la situación económica, muchos jóvenes optan por hacer las fiestas en casa en lugar de ir de discoteca a la hora de salir, y el estudio decía que preferían los cabarets, los espectáculos variados y noches de discoteca exóticas.
Y a pesar de que los jóvenes todavía confían en la tecnología, la usan de manera diferente, habiendo caído el tiempo que pasan en línea en 30 minutos a la semana desde el año pasado.
También están cada vez más en contacto con sus amigos por teléfono, mensajes o emails, a la vez que se plantean su adicción a las redes sociales.
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