AGENCIAS / EDE.- “Que nadie abandone Mallorca sin ser identificado”, ordenó el delegado del Gobierno en Baleares, Ramón Socías, en el intento de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado para capturar a los terroristas responsables del atentado que se cobró la vida de dos jóvenes agentes. Más de 1.600 efectivos mantienen cercada y vigilada la isla en una de las mayores operaciones policiales de rastreo de miembros de ETA.
AGENCIAS / Buscan en hostales y casas “okupa”
Los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado mantienen cercada, literalmente, la isla de Mallorca en uno de los más importantes operativos policiales de rastreo de terroristas puesto en marcha en los últimos años. De acuerdo con fuentes oficiales, más de 1.600 efectivos, entre guardias civiles y policías, están trabajando las veinticuatro horas para tratar de detener a los asesinos de Diego Salvá Lezaún y Carlos Sáenz de Tejada.
El delegado del Gobierno en Baleares, Ramón Socías, ordenó: “Que nadie abandone Mallorca sin ser identificado”. En pleno periodo vacacional, quinientos coches, tres mil personas y otros quinientos contenedores y camiones de carga salen al día en barcos hacia puertos de la península. El aeropuerto también registra un importante trasiego de pasajeros, pero todos están siendo identificados por las autoridades.
Registro de hostales, pensiones y casas okupas
Según publica el periódico El Mundo, la “Operación jaula” se mantiene porque los investigadores mantienen la hipótesis de que los terroristas aún se encuentran en la isla a la espera de que el cerco se relaje por la temporada vacacional. La suposición, destaca, se basa en imágenes de un automóvil alquilado de color oscuro en el que habían accedido al lugar del atentado y después habrían huido. Por ello, los policías controlan y vigilan estrechamente los puertos y el aeropuerto, además de las carreteras y estaciones de servicio de Palmanova, Peguera y Calvia.
En esa zona, indica rotativo, trabajan efectivos del Servicio de información de la Guardia Civil, equipos antiterroristas y de control de grupos antisistemas. Su objetivo es localizar un piso o pisos francos utilizados por los terroristas y que habrían sido alquilado por un etarra no fichado. La búsqueda se centra en “barrer y vigilar” todas las pensiones y hostales de bajo nivel en las que los procedimientos de identificación de los huéspedes es casi nula. También se estrecha la vigilancia en las “casas okupadas” de la isla y en el entorno de los “independentistas radicales” locales.
Lo que sorprende a las autoridades es la cantidad de información que los terroristas tenían para colocar las dos bombas-lapa en los coches de las Guardia Civil. Las investigaciones determinan que conocían el movimiento de los oficiales, que los vehículos se aparcaban en la calle y que no había inhibidores de frecuencia ni cámaras de seguridad. Esos datos, estiman, revelan que ETA tiene montada una base en la isla con colaboradores locales o que llegaron hace tiempo.
Innovaciones terroristas
La investigación de la Guardia Civil sobre el atentado que costó la vida a dos agentes el jueves en Calvia apunta a que los terroristas colocaron la noche anterior a la explosión dos bombas-lapa en sendos vehículos del Instituto Armado y las programó para que estallaran al día siguiente.
Los artificieros lograron fotografiar la segunda bomba antes de explotarla de forma controlada y comprobaron que era una lapa que se activa al movimiento del vehículo, siempre a partir de que se agote el tiempo programado en el temporizador. El hecho de que Carlos Saenz de Tejada y Diego Salva circularan con el vehículo oficial sin que se activase la bomba se debe a que el temporizador estaba activado para liberar el dispositivo de movimiento a partir de una determinada hora de la mañana del jueves. De esta forma, los terroristas habrían colocado las dos bombas-lapa programadas para estallar al día siguiente, con tiempo de sobra para abandonar la isla de Mallorca.
Otra innovación en el modus operandi de ETA es la forma en la que los terroristas adosaron la bomba-lapa a los bajos de los coches. Las fotografías realizadas por los miembros del Grupo de Especialistas en Desactivación de Explosivos (GEDEX) de Guardia Civil muestran cómo prescindieron de los habituales imanes y asieron con bridas de plástico la segunda bomba-lapa al vehículo, que se encontraba en desuso desde hacía más de un mes.
La segunda bomba-lapa había sido muy bien escondida para evitar que los agentes pudieran detectarla en una rápida comprobación visual. De hecho, una primera inspección de este segundo vehículo, aparcado junto al viejo cuartel de Calvia, no ofreció ningún resultado, pero un perro del Instituto Armado marcó que en ese todoterreno había escondida una bomba, por lo que los agentes insistieron hasta localizarla en los bajos del todoterreno.
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