AGENCIAS/EDE.- Los familiares de las víctimas del atentado de Lockerbie están destrozados e indignados por la decisión de Escocia de dejarle en libertad por razones “humanitarias”. EEUU también ha reaccionado al asegurar que es un “error”. El presidente Obama explicó que su Gobierno está negociando con el régimen libio para que Abdel Basset al-Megrahi permanezca en Trípoli bajo arresto domiciliario. Los médicos le dan tres meses de vida por una enfermedad terminal.
MUNDO/ Las víctimas critican a Escocia
Las familias de las víctimas que fallecieron en el atentado de Lockerbie en 1988 mostraron su pesadumbre por la decisión del Gobierno escocés después de que autorizase el traslado a Libia del Abdel Basset al-Megrahi, el único terrorista acusado y condenado a cadena perpetua.
El ministro de Justicia escocés, Kenny MacAskill, informó de la liberación de Al-Megrahi quien padece un cáncer terminal agravado en las últimas semanas. Según los médicos que le atienden y que le pronostican un máximo de tres meses de vida.
“Me parece fatal. Estoy triste y decepcionada. Mi corazón está roto”, dijo Susan Cohen. Su hija, una joven estudiante, era una de las 270 personas que viajaban en el avión de Pan-Am en el que estalló una bomba en pleno vuelo. La afectada denunció: “Ahora que se han hecho amigos de Gadafi (líder libio) los países occidentales le van a ofrecer todo lo que éste pida. Querían a Al-Megrahi y ya lo tienen. Ni tan siquiera ha trascendido un día de margen. Y la mínima esperanza que teníamos depositada en la justicia… ha desaparecido”.
Victoria Cummock, cuyo marido fue asesinado en el atentado, dijo que, a su parecer, los gobiernos de EEUU y del Reino Unido deben a las víctimas el hecho de que Al-Megrahi cumpliese su condena. “Si cometió el crimen debería cumplir el tiempo de cárcel, pero cuando mezclas justicia y política, siempre gana esta última”, se lamentó.
Después de que ocurriese el atentado, Reino Unido y EEUU acusaron a los servicios secretos libios de estar detrás de lo ocurrido y más en concreto a Abdelbaset Alí al-Megrahi y a Al-Amin Jalifa Fhimah. Sin embargo, estos no fueron juzgados hasta mayo de 2000 en una base holandesa pero bajo jurisdicción escocesa en virtud de un acuerdo alcanzado con las autoridades libias.
Desde Washington, el presidente de EEUU, Barack Obama, consideró que la decisión de Escocia era un “error” y reveló que su Gobierno ha entablado negociaciones con Libia para que el terrorista permanezca bajo arresto domiciliario hasta que muera. De las 270 personas asesinadas, 189 eran estadounidenses.
Por su parte, la Secretaria de Estado, Hillary Clinton, expresó su consternación sobre la decisión del Gobierno escocés al tiempo que indicó que las futuras relaciones entre Washington y Trípoli dependerán de cómo trate Libia a Al-Megrahi cuando éste regrese a casa.
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