Política

El periódico sueco “Aftonbladet” niega ser antisemita pero reconoce no tener pruebas de lo publicado

AJC. – La publicación por el periódico sueco Aftonbladet de izquierdas de un artículo en el que se acusa a Israel de matar palestinos para vender sus órganos vitales tiene un nuevo capítulo con la publicación de un artículo firmado por el director del rotativo, Jan Helin. En él, reconoce que su medio no tiene pruebas de lo publicado y niega, a pesar de las similitudes con los libelos de sangre medievales o con Los protocolos de los sabios de Sion, que sea antisemita.

MUNDO / Tras las protestas israelíes

En su texto de este lunes, Helin se describe a sí mismo como “un editor responsable que dio luz verde a un artículo puesto que planteaba algunas preguntas”, si bien reconoce que no tenían pruebas de las horribles prácticas que achaca a las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), según informa el Jerusalem Post. “No soy un nazi”, se defiende el director del Aftonbladet, que añade: “no soy antisemita”. Este es el segundo artículo sobre la cuestión en dos días. El domingo, el periódico sueco publicaba otro en el que se defendía el texto conde se hacían las acusaciones.


 


En él, a pesar de que no se tienen pruebas y que hasta las autoridades palestinas han negado en el pasado este tipo de acusaciones, se asegura que dichas imputaciones tienen que ser investigadas “bien para acabar con los incesantes rumores palestinos bien, si los rumores resultan ser ciertos, para parar el comercio con partes del cuerpo” humano. El artículo también arremete contra la embajadora de Suecia en Israel, Elizabeth Bursin Bonier, al calificar como una “desgracia” la condena que esta hizo del texto antisemita.


 

A todo esto se añade la entrevista concedida al sitio web de seguimiento de medios árabes Menasat por el autor del artículo que ha originado la polémica. En ella, Donald Brostom reconoce que no hay “pruebas concluyentes” de que la extracción de órganos vitales sea una práctica de las  FDI, pero dice que hay una “colección de acusaciones y circunstancias sospechosas”. A esto añade: “sabemos que hay tráfico de órganos en Israel y sabemos que hay familias reclamando que se han extraído los órganos de su hijos” y que hay que tomar en cuenta estos dos factores juntos.

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