EP / EDE. – En un solo día Evo Morales ha tenido tiempo de reprochar a España que no todos los inmigrantes bolivianos estén regularizados en el país, acusar de racistas a las empresas y convertir a Moratinos en ministro de Asuntos Exteriores de la “República” de España justo antes de reunirse con el Rey Juan Carlos I. Además, ha escuchado los elogios del presidente del Senado y ha visitado el Congreso de los Diputados.
ESPAÑA / Acusa de racismo a las empresas
Tras haber comenzado su apretada agenda en España con un mitin ante 5.000 personas, en su mayor parte bolivianos residentes en Madrid, este domingo, el presidente de Bolivia, Evo Morales, ofreció a la mañana siguiente una conferencia a un grupo de empresarios. En este evento dijo que “ayer, en la cena con el canciller de la República de España, el señor Moratinos. Es de suponer que el mandatario sabe a la perfección que el país en el que se encuentra tiene como forma de Estado la monarquía, puesto que acto seguido iba a reunirse con el Rey Juan Carlos I en el Palacio de La Zarzuela. Además, su jornada finaliza con una cena que le ofrece el monarca en este mismo lugar.
Morales además se lamentó de la situación de muchos inmigrantes bolivianos en España y ante los empresarios reprochó, como hiciera el día anterior ante sus compatriotas, que sus antepasados “nunca declararon ilegales a los españoles que llegaban” a América. Según él, la inmigración ilegal está causada por “un problema de asimetrías de continente a continente”. Sacó a relucir el racismo para reprochárselo a los empresarios que no comparten sus políticas socialistas. Desde su punto de vista “algunos grupos de empresas no quieren que un indígena sea presidente” y acusó a algunas compañías de haber “conspirado” contra el Gobierno.
Para quién si tuvo elogios fue para la petrolera Repsol, de la que destacó “la buena relación” que mantiene con su Gobierno. Dijo que espera que la colaboración existente entre la compañía y el Ejecutivo boliviano se extienda a otras empresas, a las que advirtió que deben “respetar las normas bolivianas”.
El encargado de presentar a Morales en el desayuno fue el presidente del Senado, Javier Rojo, que se mostró como un gran admirador de su indigenismo bolivariano. El español dijo que los movimientos indígenas son “la vanguardia de los cambios en Bolivia“. De hecho, para Rojo el hecho de no ser descendiente de españoles hace que al actual presidente boliviano se le deba perdonar todo: “Con Evo Morales, los indígenas, mayoría en la población, llegan al poder después de 500 años. El valor simbólico que tiene este hecho exime a todos los demás”, dijo.
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