Pensamiento y Cultura

Picasso, protagonista del otoño artístico en París

Ayer se inauguraron, en las Galerías del Grand Palais, la exposición Picasso y los Maestros, una muestra organizada entre el Louvre y el Orsay de París que muestra obras del pintor malagueño junto a la de otros grandes maestros de la pintura que le sirvieron de inspiración y referencia

Reúnen sus colecciones
La excepcional trilogía artística, que podrá verse en París hasta el próximo febrero, es fruto de décadas de investigación y de tres años de intensas negociaciones con algunos de los más grandes museos del mundo.

Entre ellos el Prado de Madrid y el Museo Picasso de Barcelona, que prestaron un valioso conjunto de obras sin el que la exposición no habría sido posible, según los comisarios.

Será una exhibición “histórica”, una espectacular reunión de obras maestras de Picasso y los Maestros que le inspiraron y formaron, como Tiziano, Rembrandt, Degas, Renoir, Ingres Chardin, Cézanne, Matisse, Velázquez, Goya, Murillo o Zurbarán.

Las comisarias Anne Baldassari y Marie-Larue Bernadac, directora del Museo Picasso de París y conservadora del Museo del Louvre, respectivamente, no han cesado de recalcar que la ocasión será única e irrepetible, dada la enorme dificultad de conseguir los préstamos solicitados por la Reunión de Museos Nacionales de Francia.

Valoradas en 2.000 millones de euros, las 200 obras expuestas en el Grand Palais, distribuidas en 10 salas temáticas, ilustran a la perfección la idea de Picasso de que “un pintor no sale de la nada”.

Los museos del Louvre y Orsay contarán con sendas y muy especializadas visiones de Picasso y los Maestros, la primera para mostrar la serie de obras que inspiró a Picasso el cuadro Mujeres de Argel, de Delacroix, propiedad del Museo del Louvre. La segunda para colgar otra serie famosa de Picassos, la de El Desayuno sobre la hierba, de Manet, propiedad del Museo de Orsay.

Ciertas obras, como Las Meninas, de Vélazquez, uno de los cuadros claves del Museo del Prado, ni siquiera fueron solicitadas, pese a las ricas variaciones picassianas existentes sobre ellas. Sí se logró, en cambio, el desplazamiento de La maja desnuda, de Goya, del Museo del Prado, por primera vez desde la pasada década de los años 30; Nana, de Manet, de la Kunsthalle de Hamburgo; o Portrait de Madame Moitessier, de Ingres, de la National Gallery de Londres.

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