Política

Los ataques homófobos o por odio a los minusválidos pasan a ser delitos federales en EEUU

Tras su aprobación tanto en la Cámara de Representantes y como en el Senado, la ley de Delitos de Odio Mattew Shepard y James Byrd ha sido refrendada por el presidente de Estados Unidos, Barack Obama. Las agresiones motivados por la identidad sexual o de género de la víctima, así como por las minusvalías que esta pueda presentar, se equiparan a los ataques racistas y pasan a tener consideración de delito federal.

Obama refrenda la norma

La Ley de Delitos de Odio Mattew Shepard y James Byrd (llamada así en memoria de una víctima de un asesinato homófobo y la de uno racista) contó en las dos cámaras del Congreso de Estados Unidos con el apoyo de miembros del Partido Rapublicano y entre los legisladores que se oponía figuraban también varios del Partido Demócrata. La norma, refrendada este jueves por Obama amplia la cobertura de la ley contra delitos racistas aprobada tras el asesinato de Martin Luther King. A partir de ahora se equiparan a las agresiones racistas aquellas motivadas por la orientación sexual real o supuesta de la víctima, su sexo, su orientación de género o discapacidades. Todas ellas pasan a ser perseguibles por el Departamento de Justicia del Gobierno Federal.
 
La nueva norma se ha tramitado como acompañamiento de un proyecto de ley de presupuesto de Defensa con un coste de 680.000 millones, que fue aprobado. Esto causó el rechazo de numerosos legisladores del Partido Republicano. El líder de esta formación en la Cámara de Representantes, John Boehner, dijo que “Esta es una política social radical que está siendo colocada en el proyecto de ley de presupuesto de Defensa, a la espalda de nuestros soldados, porque probablemente no alcanzaría aprobación si fuera presentada sola”.
 

La norma lleva el nombre de dos víctimas de violencia motivada por su sexualidad o su raza. Matthew Shepard se convirtió en un símbolo de la violencia homófoba cuando en octubre de 1998 fue asesinado en Wyoming. Después de recogerlo en un bar, lo llevaron a un lugar aislado, lo golpearon con una pistola lo ataron a una cerca como un espantapájaros y lo abandonaron para que muriera. James Byrd Jr. era un nombre de raza negra y de 49 años que fue cruelmente asesinado por tres blancos en Jasper (Texas). Los agresores le golpearon, lo desnudaron, lo colgaron de los tobillos a una camioneta y lo arrastraron durante unos cinco kilómetros hasta que murió.

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