La XIX Cumbre Iberoamericana arrancó el domingo siendo la edición de este encuentro en la que se alcanzó el máximo histórico de jefes de estado ausentes.
Tampoco están Chávez ni Morales
En esta ocasión no podrá repetirse el “¿por qué no te callas?” del Rey Juan Carlos I dirigido a Hugo Chávez. El presidente venezolano informó a última hora de que no acudiría a la XIX Cumbre Iberoamericana. Y como él, hasta un tercio de los jefes de estado convocados a Estoril no acuden a una cita que queda totalmente deslucida y marcada por dos cuestiones que nada tienen que ver con el tema central de la agenda, que es la innovación y el conocimiento.
La mayor parte de las ausencias ya se
conocían el viernes pasado: el boliviano
Evo Morales (en plena campaña electoral), el uruguayo
Tabaré Vázquez (en funciones, el domingo su compañero de partido
José Mújica ganó las presidenciales de su país), el paraguayo
Fernando Lugo (inmerso en un nuevo escándalo de supuesta paternidad), el nicaragüense
Daniel Ortega, el guatemalteco
Álvaro Colom y el hondureño
Micheletti. Este último no está reconocido por la Secretaría General Iberoamericana, organismo encargado de las cumbres, pero tampoco acudió
Manuel Zelaya.
A todos ellos se sumaron este fin de semana otros dos destacados jefes de Estado que anunciaron su ausencia:
Chávez y el dictador cubano
Raúl Castro. El secretario general iberoamericano
Enrique Iglesias expresó a mediados de noviembre su deseo de que el mandatario acudiera a
Estoril. En un desayuno del Foro Nueva Economía en la que rechazó opinar sobre la situación de los derechos humanos en
Cuba,
Iglesias dijo que para él “sería importante” que el menor de los
Castro participara “por primera vez” en estos encuentros. El dictador le ha defraudado.
Los temas que han marcado el arranque de la cumbre, que tuvo como prolegómeno una cena de los asistentes este domingo, han sido las elecciones hondureñas y la crisis entre
Colombia y
Venezuela. Ante la
división de los estados participantes frente a los comicios hondureños es posible que no exista una postura unificada al final del encuentro, pero a pesar de eso se ha encargado a
Portugal que como país anfitrión redacte una declaración conjunta sobre la materia.
En cuanto a la crisis bilateral entre Colombia y Venezuela, los gobiernos de los dos países europeos que participan en el encuentro se habían ofrecido para mediar en Estoril entre el colombiano, Álvaro Uribe, y Hugo Chávez. Los ejecutivos de España y Portugal no podrán realizar esas labores por la ausencia del venezolano. El primer ministro portugués, José Sócrates, llamó personalmente al mandatario suramericano para convencerle de que cambiara de opinión y asistiera a la cumbre, pero no logró su objetivo.
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