La eliminación copera del Barcelona a manos del Sevilla es una daga ardiendo que le duele mucho a Guardiola. Después de haber ganado seis títulos, no se puede considerar un fracaso pero el míster sabe que le viene una gran presión que puede suponer, a corto plazo, no renovar.
El entrenador lo pasa ma con los nervios
Si todos creen que el entrenador del Barcelona vive en una nube porque es el inquilino más feliz de un banquillo de Primera División, se equivocan. El Pep vive angustiado y muy, muy agobiado por la presión que suponía ganar títulos y que, por el estilo de juego del equipo, se pedían más.
Guardiola no ha renovado a pesar de que Laporta quiere atarlo desde hace tiempo porque el entrenador tiene dudas de si podrá soportar toda esta presión. La decisión de no renovar hasta abril o mayo de de este año la tomó días antes de la final de la Champions League del pasado 27 de mayo, es decir, doce meses antes.
Durante el pasado Mundial de Clubes de Abu Dabi, Guardiola pasó unos días en los que hasta casi le costaba dormir. Nuevamente, la culpa fue de la presión. Se le estaba exigiendo al equipo que hiciera historia y ganara el sexto título del año ya que en esta ocasión estaba todo a favor.
La importancia de los nervios
Al entrenador blaugrana le ha tocado vivir con mucho nerviosismo su primera experiencia en un banquillo importante y lo ha pasado muy mal. Con la eliminación en la Copa del Rey, el Barça sólo aspira a cinco títulos este año por lo que el futuro pinta menos positivo que en el 2009, algo que Guardiola ya vaticinaba.
Por lo tanto, los próximos meses será cruciales para ver si Guardiola renueva o no dependiendo de si es capaz de soportar la presión del ese futuro negro de ganar como mucho cinco títulos… pero que la plantilla es corta y se pueden ganar menos.
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