Se ha defendido arremetiendo contra quienes le acusan de haber ordenado el asesinato de civiles sirios.
El dirigente sirio concedió una entrevista a ABC News que deja como principal conclusión y como principal titular que él nunca ordenó asesinar a los manifestantes que se oponen a su régimen. “Sólo un loco haría algo así”, sentenció.
La reacción de Estados Unidos no se ha hecho esperar señalando que “no son creíbles las respuestas” como tampoco lo ha hecho la Liga Árabe, organización que es pesimista sobre lo que pueda ocurrir en Siria ya que sostiene que “este país se desliza hacia la violencia confesional” (
El País). En este punto, y dentro de las justificaciones ofrecidas por Al Assad, sostiene que en las filas de los manifestantes se han introducido “integrantes de Al Qaeda” (
La Razón).
No quedó ahí su exposición de motivos puesto que no tuvo rubor en afirmar que había hecho todo lo posible por proteger la vida de sus compatriotas (
ABC) explicando al respecto que
“hay una diferencia entre una represión política deliberada y los errores cometidos por algunos responsables. Hay una gran diferencia. Insisto: no he dado orden de matar o cometer actos violentos” (
El Mundo). Posteriormente, matizó a la entrevistadora Bárbara Walters en los siguientes términos:
“lo que usted tiene que entender es que, si las ha habido, cada reacción brutal ha sido de parte de un individuo, no de la institución” (
La Vanguardia).
Tampoco la ONU va en la dirección de Al Assad y ha elaborado un informe en el cual sostiene que más de 4000 las personas que han muerto en Siria y sobre todo, califica de guerra civil la situación que allí se vive. Recordemos que, como réplica a las acusaciones que está recibiendo, el gobierno sirio decidió abandonar hace unos días la Unión por el Mediterráneo, emitiendo al respecto el siguiente comunicado:
“a la luz del agravamiento de la campaña política y mediática injustificada contra Siria en las instancias internacionales y europeas y la incitación a la que proceden los europeos en lugar de contribuir a una solución a la crisis actual en Siria, el Gobierno sirio ha decidido suspender su adhesión a la Unión por el Mediterráneo hasta que ésta última renuncie a las medidas impuestas a Siria” (
ABC).
Al Assad fue más allá y se preguntó, retóricamente, “¿quién cree que la ONU sea una institución creíble?”.
Como pude verse, las declaraciones y explicaciones de Al Assad ilustran una situación que nada tiene que ver con la realidad que vive Siria. En este sentido, es pertinente citar los resultados de las investigaciones efectuadas por el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, que habla de la irrupción de escuadrones de la muerte y de grupos paramalitares que actúan en complicidad con el Estado (
El Periódico).
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