Política

El ejército estadounidense cree que la posguerra iraquí estuvo mal planificada

Las críticas sobre la planificación de la posguerra son ya un lugar común en Washington tanto para la mayoría republicana representada por McCain como por los demócratas. En esta ocasión es un informe del ejército el que se suma afirmando que el Pentágono carecía de una visión realista de la posguerra.

En un informe interno
El informe, revelado por el New York Times, titulado “On Point II: Transition to the New Campaign“, examina las operaciones del ejército entre mayo de 2003 y enero de 2005. Según el análisis, la dotación de los soldados era suficiente para destituir a Sadam Husein pero no para organizar una transición política a la democracia y garantizar la seguridad de la región.

El Pentágono, con Donald Rumsfeld a la cabeza, consideraba que había que enviar un número relativamente pequeño de tropas de infantería y que bastaría con un apoyo aéreo contundente para hacerse con Irak. Una parte considerable de los aviones navegaría sin tripulación. Era una aplicación de las ideas del profesor de la universidad de Chicago, Albert Wohlstetter, que consideraba que la tecnología podía ser el mayor determinante de una victoria militar.

Los mandos militares, citados en el informe, consideran que los recursos deberían haber sido más amplios, en la línea del Secretario de Estado de entonces, Collin Powell, que consideraba que Irak se convertiría, con la invasión, en un “jarrón roto” que habría que recomponer con un número mayor de efectivos.

Otra de las críticas de las que se hace eco el informe es que el general, Tommy Franks, que es quien planificó la invasión, remodeló los mandos en Bagdad y los puso a las órdenes de un general recién ascendido y de un personal demasiado escaso.

“Durante nuestros ensayos y el desarrollo de nuestro plan pregunté, vale, estamos en Bagdad, ¿y ahora qué?, y nadie dio una buena respuesta”, ironiza en el informe el comandante de la artillería de la III División de Infantería, Thomas Torrance.

La previsión del Pentágono fue demasiado precipitada porque la posguerra “no se pensó bien, ni se planeó ni preparó antes de empezar”. Entonces se consideraba que Irak podría reaccionar como Japón y Alemania occidental en los años cincuenta, es decir que la población vencida cooperaría con Estados Unidos para sacar adelante el país y que las luchas anteriores se convertirían más en un trauma nacional que en una guerra de guerrillas.

Los expertos del estudio aseguran que la Casa Blanca se confió con “la euforia del aparente fácil éxito en Afganistán” y que no tuvo en cuenta otros precedentes como podía ser el del Vietnam, a la hora de preparar la posguerra.

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