América, Política

Aliyev o la estatua de la discordia en México

México y Azerbaiyán mantienen una polémica por la colocación de una estatua del fundador de esa ex república soviética, Heydar Aliyev. Intelectuales y ciudadanos exigen no honrar a un un ex dictador.

Ex dictador comunista

En Reforma, una de las principales y bellas avenidas de la Ciudad de México a su paso por el bosque de Chapultepec, hay un monumento en bronce y mármol, en medio del Parque de la Amistad, que está generando debate y desencuentros entre el país norteamericano y una ex república soviética. Los que se detienen ante ella pueden leer en la placa que se trata de Heydar Aliyev, a quien se le describe como “un gran político y estadista, fundador de la moderna república de Azerbaiyán“.

Quienes tuvieron la curiosidad de investigar quién fue Aliyev, se pudieron topar, por ejemplo, con el obituario que The New York Times publicó en diciembre 2003, cuando murió Aliyev: “Antiguo general de la policía secreta rusa que por 30 años gobernó a Azerbaiyán con puño de hierro, primero como su líder comunista, luego como presidente electo”.

Y se agrega: “Su mandato autoritario se caracterizó por patrones contradictorios. Mientras que sin duda trajo alguna medida de estabilidad a Azerbaiyán, la vida política continuó siendo turbulenta, con frecuentes rumores de intentos de golpe y asesinato contra Aliayev e igualmente frecuentes quejas de sus oponentes acerca de malas prácticas electorales, abusos contras los derechos humanos y una prensa amordazada”.

Pronto y a través de las redes sociales, ciudadanos e intelectuales cuestionaron a las autoridades locales por qué se permitió colocar la estatua de un ex dictador en un paseo donde también se rinde recuerdo a Gandhi y a Winston Churchill.

La escultura fue inaugurada el 22 de agosto pasado por el saliente jefe del gobierno de Ciudad de México, Marcelo Ebrard, quien ya suena como posible candidato de la izquierda para las presidenciales del 2018. Durante el acto, Ebrard destacó que la Plaza Tlaxcoaque y el Parque de la Amistad Ciudad de México-Azerbaiyán (donde está la estatua) fueron remodelados con ayuda del Gobierno del país del Cáucaso.

El genocidio de Jodyali

Y es que no solamente esa estatua de Aliyev causa polémica. Sucede que, por medio de su embajada en México, Azerbaiyán canalizó recursos para renovar una zona urbana que incluye el parque Tlaxcoaque. Allí se levantó un monumento para conmemorar lo que el régimen de ese país centroasiático  llama el “genocidio de Jodyali”. De hecho, la representación diplomática difundió entre los medios de comunicación una reseña de “uno de los más brutales crímenes contra la humanidad”. Allí se indica que en las noches del 25 y 26 de febrero de 1992, “fuerzas militares armenias (…) masacraron brutalmente a 613 personas (…) 1.275 personas fueron tomadas como rehenes y el destino de 150 personas aún se desconoce”.

En una columna publicada en el diario La Vanguardia de México, José Sarukhá, investigador emérito de la UNAM e hijo de sobrevivientes de la matanza de armenios por parte de los turcos a principios del siglo XX (que los armenios buscan que sea reconocida como genocidio), reconoce que murieron 631 azeríes y lo califica como “desafortunado desde cualquier punto de vista”.

Pero agrega que se trató de una “acción militar de independentistas armenios en la recuperación de parte de la región de Nagorno-Karabakh, enclave originalmente armenio, anexada a Azerbaiyán por un ´tratado´ en 1921″. Y resalta que “igualmente murieron miles de civiles armenios en otros combates de este tiempo”.

A manera de justificación, el embajador en México de Azerbaiyán, Ilgar Mukhtarov, explicó que el proyecto de amistad entre los dos países se venía contemplando desde hace cuatro años y se trata de una muestra de agradecimiento de su nación hacia uno de los primeros países que reconoció su independencia.

La corrupción

Desde París (Francia) donde se encuentra exiliado desde 2011, Elnur Majidli, uno de los principales líderes de la oposición a la dictadura de Azerbaiyán que detenta Ilham Aliyev, hijo y sucesor de Heydar Aliyev, aseguró que detrás del trato entre el régimen de Bakú y el gobierno de la Ciudad de México “necesariamente tiene que haber corrupción”. De hecho, afirma que el país norteamericano no es el único con el que la dictadura azerí ha establecido relaciones en un intento de limpiar su imagen.

“Yo creo que haber pagado por poner una estatua de Heydar Aliyev en la Ciudad de México se parece mucho a los tratos que se tienen con otros gobiernos, como el de Rumanía. Necesariamente detrás de esos acuerdos tienen que haber corrupción, porque así es como opera este régimen”, apuntó.

Majidli participó como candidato a diputado en las elecciones parlamentarias celebradas en su país en noviembre de 2010. Esos comicios, dice, fueron “fraudulentos, como suele ocurrir en mi país”. En el parlamento azerí, apunta, no hay un solo opositor, entre los 125 representantes que lo integran.

A otro lado

Con los antecedentes de Aliyev, grupos de ciudadanos e intelectuales comenzaron a elevar sus protestas y a llamar a concentraciones frente a la estatua para exigir su retiro. La presión obligó a que la anterior administración capitalina integrara una comisión especial que propusiera una salida. Ese grupo indicó antes de que concluyera el año que ante los señalamientos de la opinión pública, la mejor opción era su reubicación a la misma embajada de Azerbayán.

Este mismo miércoles 23 de enero, el nuevo jefe de gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, afirmó que se está negociando con la representación diplomática para reubicar la estatua en otro lugar. Manuel Luna, secretario personal del embajador azerí, declaró que la delegación se encuentra en la mesa de diálogo y bajo la mejor disposición de llegar a un acuerdo.

En todo caso, los intelectuales esperan que la reubicación de la estatua de un ex dictador no genere una nueva controversia.

Con información de Excélsior, El Universal, La Jornada y Milenio

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