Política

Aquellas “inocentes” ONG que dicen ocuparse de los DDHH

“La cosa es sencilla. Se proclama que el Estado, por acción u omisión, es responsable por los crímenes de las autodefensas ilegales y, sobre esa falsa premisa, se otorgan fabulosas indemnizaciones a los parientes, reales o imaginarios, de las víctimas. ¿Cuánto de las indemnizaciones le queda a los parientes y cuanto a las ONG? En todo caso, el negocio es magnífico.”

Seguridad
Aquellas “inocentes” ONG que dicen ocuparse de los derechos humanos han desatado toda una ofensiva contra la política de seguridad del presidente Álvaro Uribe. Su estridencia y febril actividad en Colombia, Estados Unidos y Europa son un buen indicador de que la política tiene contra las cuerdas a la subversión marxista. La Comisión Colombiana de Juristas (CCJ) ha perfeccionando el negocio de saquear a la nación con fallos de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Algunos tribunales colombianos se han unido al saqueo. La cosa es sencilla. Se proclama que el Estado, por acción u omisión, es responsable por los crímenes de las autodefensas ilegales y, sobre esa falsa premisa, se otorgan fabulosas indemnizaciones a los parientes, reales o imaginarios, de las víctimas. ¿Cuánto de las indemnizaciones le queda a los parientes y cuanto a las ONG? En todo caso, el negocio es magnífico. Cuando el país se de cuenta, habrá un despojo que hará que el de Foncolpuertos parezca un juego de niños.

Ahora, sin embargo, les ha tocado ocuparse de otras cosas distintas al millonario negocio. Las FARC están acosadas y el ELN al borde de la extinción. El gobierno ha cortado el saqueo de los recursos de las regalías en Arauca, la fumigación ha elevado el costo de producción de coca y amapola y las incautaciones se han disparado. Destruidas las estructuras guerrilleras cercanas a las grandes ciudades, el secuestro se dificulta. Las organizaciones terroristas están en dificultades financieras que el negocio de las indemnizaciones por fallos jurídicos no alcanza a suplir. Esto explica porque se ha orquestado una campaña a nivel internacional para tratar de aislar al gobierno colombiano. Para el brazo desarmado de la subversión y sus aliados en el exterior, es de vida o muerte reducir el apoyo de Estados Unidos a Colombia y evitar que se produzca el de Europa.

En Europa la campaña ha sido efectiva. España, por ejemplo, se retractó de la ayuda ofrecida a Colombia por exigencia de Izquierda Unida al PSOE. Esto lo logró porque sin la izquierda, el PSOE no lograría la mayoría parlamentaria necesaria para gobernar. La campaña denominada “Stop Uribe”, está en plena marcha. En Estados Unidos, lograron una carta a Uribe, suscrita por varios senadores del partido Demócrata, entre ellos los candidatos Demócratas Kerry y Edwards, que repite la acusación de la supuesta complicidad de las Fuerzas Militares con las Autodefensas. No importa que las cifras de capturas de “paracos” y las bajas causadas por la Fuerza Pública a estas organizaciones sea prueba irrefutable de la falsedad de la afirmación. Ese fue un logro del Washington Office on Latin America (WOLA). Ahora, el inefable Adam Isacson, del Center for International Policy (CIP), ha promovido nuevamente la tesis de que no se debe ayudar a Colombia porque el sacrificio de los colombianos, según él, es insuficiente.

Por su parte, las ONG nacionales -cientos de ellas- están desbordadas en su actividad. Importan personajes “notables” para impresionar a la prensa, con gran costo y algún éxito. Hace poco trajeron parlamentarios de izquierda de Italia, Canadá, Brasil, Uruguay e Inglaterra, además de la hija del lingüista marxista Noam Chomsky (Aby Chomsky), para afirmar que los preocupa “un neoliberalismo armado con apariencia democrática arrasa las conquistas sociales y las garantías individuales”. Que tremendo gasto para lograr unas cuartillas en El Tiempo del sábado (26 de agosto). En estos días se vuelven a reunir en una continuación del “aquelarre” que produjo el “Embrujo Autoritario” hace un año, un librito que ataca la política de seguridad del gobierno. En Colombia, a pesar de que logran presencia en la prensa, pocos les creen. En una encuesta reciente (CNC, agosto 2004), ante la pregunta: “¿Le parecen justas las críticas que el presidente Uribe ha hecho reiteradamente contra las ONG?”, el 57% respondió afirmativamente, y sólo un 22% respondió negativamente. Cada vez menos personas creen en la inocencia de las ONG y son vistas como parte del aparato subversivo por gentes observadoras de todos los estratos sociales.

Sin embargo, no se debe subestimar el daño que puede causar la campaña que adelantan en Europa y Estados Unidos, país en el cual sólo una pequeña franja sostiene el mito según el cual las FARC y el ELN son “adalides del pueblo”, precisamente aquellos sectores que ideológicamente simpatizan con el marxismo. Aun en el caso de un triunfo de Kerry en las elecciones de noviembre, la desinformación de las ONG puede no tener un efecto negativo para Colombia. En Europa, la situación es más difícil, como hemos visto en el caso de España. Durante décadas el Estado colombiano ha dejado el campo libre a la propaganda de la subversión y la izquierda es solidaria en el campo internacional, a diferencia de los sectores democráticos que poco se ocupan de lo que ocurre lejos de las propias fronteras.

Impresiona el éxito del marxismo para infiltrar los organismos internacionales que se ocupan del tema de los derechos humanos. El gobierno y las organizaciones civiles interesadas en evitar el desangre del país y conservar una sociedad libre deben hacer mayores esfuerzos por mostrar la realidad de la situación colombiana y la falsedad de las afirmaciones de aquellas ONG que utilizan la careta de los derechos humanos, pero en realidad son el brazo propagandístico de la subversión.

Fuente: Verdad Colombia

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