Política

Aunque ZP piense lo contrario, la familia sí importa

Fue una marcha a favor de la familia, no contra los homosexuales.

Editorial

Decenas de miles de personas salieron ayer a las calles en Madrid para manifestarse contra el proyecto del gobierno socialista español para permitir las bodas de homosexuales. Con pancartas en las que podía leerse “La familia sí importa”, “Por el derecho a un padre o una madre” o “Por la libertad”, los participantes, entre los que se encontraban miembros del Partido Popular como del Episcopado y una veintena de obispos, los manifestantes recorrieron pacíficamente las calles de Madrid bajo un sol abrasante.



Organizado por el Foro Español de la Familia, esta marcha fue equivocadamente tachada de homofóbica cuando, en realidad, lo que se defendía era una institución tan básica como el matrimonio, ya que se entiende que la institución matrimonial se funda en la dualidad de sexos y se establece con la finalidad de la procreación.


 


El asunto es crucial porque esta reforma del Código Civil dejará sin reconocimiento legal al matrimonio entendido como la unión entre un hombre y una mujer eliminando toda referencia a la diversidad de los sexos. Así, el matrimonio pasa a ser un concepto tan laxo y flexible que pierde su primigenio significado.


 


Como ha pasado siempre desde que asumió este Gobierno, el debate de ideas ha sido reemplazado por el sectarismo y las descalificaciones. Esto origina que a quienes no piensan igual a Zapatero no les quede otro remedio que salir a la calle para hacerse oír. Incluso, personalidades relevantes como el cardenal arzobispo de Madrid, Rouco Varela, decidieron sumarse a la marcha en vez de recurrir a los medios.


 


Pero el rechazo a esta desafortunada iniciativa del Gobierno socialista no queda limitado a quienes profesan creencias religiosas. Miembros del PSOE como la senadora Mercedes Araoz o el alcalde coruñés Francisco Vázquez han resistido la propuesta por considerarla una ruptura “con la configuración objetiva del matrimonio y no dar prioridad a los derechos de infancia”.


 

Insistimos y apoyamos que las uniones de los homosexuales se equiparen en el ámbito fiscal, penal y jubilatiorio, entre otros, como ya sucede en países como Suiza y que en España cuenta con gran apoyo social. Pero el matrimonio homosexual es una aberración cultural y antropológica flagrante que coloca al matrimonio como un mero contrato provisional sin referencia alguna al sexo de los contrayentes. Eso es inadmisible.  

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