Política

Aznar afirma que el Estatuto de Cataluña es un desafío mayúsculo a la sociedad española

En un evento organizado por FAES (organización que preside), el ex presidente del gobierno, José María Aznar, bregó porque no haya lugar para la incertidumbre que produciría el Estatuto. Aznar se mostró sorprendido por la actitud del gobierno sobre el que consideró “es el único que trabaja para su propia disolución”. Para el ex presidente del Tribunal Constitucional, Jimenez de Parga no debe ni admitirse a trámite.

Al ex presidente González tampoco le gusta peo cree que es una propuesta
El presidente de la Fundación FAES ha hecho estas observaciones sobre el Estatuto en su intervención en el Observatorio Económico de la institución. Allí aseguró que el texto supone “desafío mayúsculo a la sociedad española, un ataque al modelo consensuado de convivencia y una ruptura de la Constitución”. “Todo ello sin mandato ni consentimiento de nadie”, subrayó.

José María Aznar aprovechó el discurso para agradecer y reconocer al líder del PP, Mariano Rajoy, también presente en el acto, que “esté acertando a ser la expresión política y el líder de esa gran mayoría de españoles que rechaza lo que el Gobierno está haciendo”, y añadió que “es bueno que haya alguien que conserve el sentido común, el sentido histórico y el sentido del patriotismo”.

El ex presidente del Gobierno se centró en los aspectos económicos del texto y resaltó que el Estatuto tiene consecuencias sobre el empleo, las oportunidades y el sistema de bienestar y sobre “cada uno de los ciudadanos”, especialmente los de Cataluña. “Habrá un impacto del Estatuto en las cuentas de resultados de las empresas y en las cuentas corrientes de los trabajadores”, afirmó Aznar, que también dijo que “la incertidumbre económica acaba siendo el viento que precede a la tempestad. La tempestad de la deslocalización, de la decadencia y de la quiebra de la prosperidad”.

En su opinión, “no es un Estatuto que permita gobernar a liberales o a socialdemócratas. Es un Estatuto que sólo permite hacer una política económica determinada, y no precisamente liberal”, matizó. Apuntó que “hay muchos ecos de autarquía y de sociedades cerradas en esta propuesta. Mucho recelo hacia la apertura y la libertad económica”, y agregó que es “insólito que esta reforma constitucional encubierta desoiga una experiencia histórica tan contrastada en lo referente a los frutos de la libertad y de la apertura”.

González: “No me gusta” el Estatuto

Otro ex presidente del Gobierno, esta vez Felipe González, se ha pronunciado este viernes, por primera vez, sobre el Estatuto catalán y no de forma favorable. A González, según dijo, no le gusta el texto aprobado en el Parlamento catalán pero quiso hacer un llamamiento a los políticos para que eviten cualquier “atisbo” de enfrentamiento entre Comunidades Autónomas. “Eso hay que evitarlo, hay que sosegar por tanto el debate, no descalificar, no insultar, sino dar argumentos”, dijo.

González quiso dejar claro, sin embargo, que la unidad de España no está en peligro. “Lo que puede estar en riesgo, si se hace mal, es una vertebración eficiente del espacio público que compartimos para que sean más fuertes las Comunidades, que son parte, y más fuerte todo, que es el Gobierno central representando al conjunto de los españoles”.

“La pregunta que me han hecho y eludido hasta ahora es si me gustaba el Estatuto. La propuesta de Estatuto no me parece buena, por tanto no me gusta, pero la considero una propuesta. Y aprecio que haya habido claramente una disposición a pasar lógicamente por el trámite institucional del Parlamento y los que fuera necesario”, señaló al término de su intervención en el I Encuentro de la Fundación Atman sobre diálogo entre culturas y civilizaciones.

El Estatuto, “primo hermano del Plan Ibarretxe”

Este mismo viernes el ex presidente del Tribunal Constitucional Manuel Jiménez de Parga también se refirió al Estatuto en términos similares a los del ex presidente Aznar. Jiménez de Parga señaló el proyecto es “claramente anticonstitucional porque trata de derribar los cimientos y las paredes maestras de la Constitución, con grave perjuicio para Cataluña y con algunos posibles beneficios para ciertos políticos de esa comunidad”.

El profesor aseguró que él hubiera mantenido la postura de no admitirlo a trámite y que el texto es “primo hermano del Plan Ibarretxe”. Jiménez de Parga recordó que cuando dicho plan llegó al Constitucional cuando él era presidente, su postura y la de otros cuatro miembros fue la de no admisión, si bien quedaron en minoría porque otros siete votaron a favor de admitirla a trámite.

Añadió que “la nación, en el ordenamiento español de la Constitución de 1978, es la titular de la soberanía, como se proclama en las primeras líneas del preámbulo y, por tanto, en la misma no tiene cabida varias naciones”. “En conclusión –subrayó De Parga– lo que se pretende es derribar lo ahora existente y sobre el solar construir otro edificio totalmente distinto” y, además establece una discriminación entre españoles, que ejemplificó diciendo que se da el caso curioso, por ejemplo, de que mis nietos que viven allí van a tener unos derechos distintos a los que residen en Madrid”. De Parga hizo estas declaraciones desde la Universidad de Murcia, en una mesa redonda organizada con motivo del 25 aniversario del Alto Tribunal.

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