¿Y cuál es el beneficio de todo este gasto, parte del cual se destinó en un principio a infraestructuras a largo plazo? Pues bien, se espera que el Mundial sólo produzca 380,000 empleos temporales y que genere $11,100 millones en la economía formal.
El Mundial de Fútbol comienzó ayer, en este momento, hay poca fe en que Brasil salga indemne de la celebración.
La mala gestión del gobierno, una gravosa burocracia y una corrupción desmedida han llevado a que éste sea el Mundial más caro hasta la fecha, con alrededor de $12,000 millones. Desde proyectos constructivos sin finalizar a la flagrante corrupción pública, este evento deportivo ha servido para resaltar los problemas sistémicos que afectan a este país sudamericano.
Y no debe sorprendernos si se miran los costos concretos. Nada menos que $3,600 millones del dinero del contribuyente se han gastado en construir o reformar 12 estadios. El costo de uno de los estadios se triplicó hasta los $900 millones de fondos públicos principalmente debido a facturaciones fraudulentas, según los auditores del gobierno brasileño.
Brasil 2013 Pero no es éste el único ejemplo de incremento de los costos debido a la corrupción. En la capital, Brasilia, los auditores hallaron “graves irregularidades” por parte de los contratistas que sobrefacturaron a la ciudad, por la construcción de un estadio con todas sus localidades sentadas cuyo costo se elevó un 68%, hasta $636 millones.
Los visitantes que lleguen al aeropuerto de Fortaleza, otra ciudad sede, caminarán bajo una lona en lugar de por la terminal del aeropuerto de la ciudad después de que ésta, con un costo de $78 millones, se viniera abajo durante su construcción. Los lavados de cara de última hora, como colocar fotos de la playa, se están utilizando para ocultar los proyectos de construcción viaria sin terminar. Además, hay masivas huelgas en los transportes que afectan a la mayor ciudad de Brasil y sede inaugural de la Copa del Mundo, São Paulo. Sin un fin a la vista para la huelga, a muchos aficionados les han dicho que “viajen en burro” si quieren asistir a los partidos.
¿Y cuál es el beneficio de todo este gasto, parte del cual se destinó en un principio a infraestructuras a largo plazo? Pues bien, se espera que el Mundial sólo produzca 380,000 empleos temporales y que genere $11,100 millones en la economía formal. Lo que no supone un gran éxito teniendo en cuenta los cerca de $12,000 millones gastados.
De manera poco sorprendente, los brasileños se han ido desencantando cada vez más con el gasto en el Mundial. En un primer momento, casi el 80% de los brasileños respaldaba la celebración de este evento. Ahora, el 36% cree que la Copa del Mundo traerá más perjuicios que beneficios.
Además, esto podría tener consecuencias políticas: el Mundial podría suponer el mayor reto al que se enfrente la presidenta Dilma Rousseff de cara a las elecciones de octubre. En una buena posición gracias al legado de sus predecesores, sus recientes índices de aprobación se han desplomado hasta el 36%.
Tras un período dinámico de crecimiento, la economía de Brasil se ha estancado y los brasileños están reaccionando. Las manifestaciones en contra del gobierno han estado teniendo lugar desde junio del año pasado en respuesta a un sistema político corrupto y a un lento crecimiento económico. El Índice de Libertad Económica de la Fundación Heritage continúa hallando al gran intervencionismo público en la economía como el culpable de la mala distribución del capital y como impulsor de la injusticia social.
Por todo ello y a medida que aumente el malestar social, estas enormes manifestaciones seguirán siendo una preocupación de cara al partido inaugural de hoy y durante el resto del campeonato.
Publicado en Libertad.org
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