El primer anuncio de la cumbre lo había hecho Bush el 31 de mayo, justo antes de participar en Alemania en la última cumbre del G-8. Participarán los máximos mandatarios.
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Domingo, 17 de mayo 2026

El primer anuncio de la cumbre lo había hecho Bush el 31 de mayo, justo antes de participar en Alemania en la última cumbre del G-8. Participarán los máximos mandatarios.
Anuncio del presidente de los EEUU
La cumbre mundial sobre cambio climático, cuya celebración había avanzado en mayo el presidente de EEUU, George Bush, ya tiene fecha e invitados oficiales. Será el 27 y el 28 de septiembre en Washington, estará organizada y presidida por la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, y está abierta a las Naciones Unidas, la Unión Europea y 11 países: China, India, Japón, Canadá, Brasil, Australia, Suráfrica, México, Corea del Sur, Rusia e Indonesia.
Como cada vez que el mandatario estadounidense aborda el tema de la contaminación del medioambiente y el deterioro del clima, hay cierta incertidumbre, vaguedades y poca información concreta.
OBJETIVOS GENÉRICOS
En la carta de invitación oficial, Bush asegura que los representantes en la cumbre discutirán formas para poder acordar, para finales del año que viene, un marco de acción que suceda al protocolo de Kioto (que EEUU no ha ratificado) y que podría incluir objetivos a largo plazo sobre reducción de gases de efecto invernadero.
Habla también de colaborar con el sector privado para promover la tecnología para una energía más limpia.
Pese al ambicioso objetivo, y aunque la carta de Bush asegura que “EEUU se compromete a colaborar con otras economías importantes”, fuentes de la Administración se apresuraron a insistir en que Washington sigue oponiéndose al establecimiento de límites concretos sobre emisión de gases, algo que, según los expertos, hace difícil pensar en resultados efectivos.
El primer anuncio de la cumbre lo había hecho Bush el 31 de mayo, justo antes de participar en Alemania en la última cumbre del G-8, donde la resistencia de Washington fue en gran parte responsable de que quedaran en nada los planes de la cancillería alemana de fijar un objetivo concreto de reducción de gases –en un 50% por debajo de los niveles de 1990 para el 2050–.
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