George Bush aseguró que si no luchamos contra los terroristas en Irak y Afganistán vendrán a nuestro territorio como hicieron el 11 de septiembre. Y es que según él “los terroristas ven el mundo “como un campo de batalla gigantesco”.
Descartó fijar un calendario de retirada de Irak. Insistió en seguir combatiendo al terrorismo
En un discurso a la nación sobre Iraq, el primero desde el Despacho Oval desde el comienzo de la guerra, Bush hizo una sobria evaluación de la situación en el país árabe y reconoció que los reveses sufridos ha suscitado la duda de “si estamos creando más problemas que resolviéndolos”.
Según Bush, las elecciones “no significarán el final de la violencia” pero “son el comienzo de algo nuevo: la democracia constitucional en el centro de Oriente Medio”.
“Este voto, a 10.000 kilómetros de distancia, en una región vital para el mundo, significa que EEUU tiene un aliado cada vez más fuerte en la lucha contra el terrorismo”, aseguró.
Insitió en seguir presente en Irak
El presidente volvió a reconocer que “muchos estadounidenses tiene dudas acerca del coste y la dirección de esta guerra” y advirtió que “veremos más sacrificio, de nuestros militares… sus familias…y los iraquíes”.
En su mensaje, Bush insistió en la necesidad de seguir adelante en la guerra en Iraq, pese a las dudas de estos ciudadanos, porque “veo un movimiento terrorista global que explota el Islám en beneficio de objetivos políticos radicales” que ven el mundo “como un campo de batalla gigantesco” y “buscan atacarnos donde puedan”.
“Esto ha atraído a Al Qaeda a Iraq, donde intentan asustarnos e intimidarnos hacia una política de retirada”, sostuvo, antes de agregar que “derrotaremos a los terroristas deteniéndolos y matándolos en el extranjero”.
Más difícil de lo esperado
Este trabajo, admitió, “ha sido especialmente difícil en Iraq, más difícil de lo que esperábamos”.
En un tono humilde, reconoció que “los esfuerzos de reconstrucción y de formación de las fuerzas de seguridad iraquíes comenzaron más lentamente de lo que esperábamos” y “seguimos viendo violencia y sufrimiento, causado por un enemigo decidido y brutal”.
Bush prometió que “seguiremos escuchando las críticas sinceras y haremos los cambios que nos ayuden a completar nuestra misión”.
Sin embargo, “hay una diferencia entre las críticas honestas que reconocen lo que está mal y los derrotistas que se niegan a ver lo que pueda estar bien”, afirmó, en una alusión a los demócratas que han pedido un calendario de salida para las tropas estadounidenses.
Mantendrá las tropas
A este respecto, descartó fijar un calendario y aseguró que cualquier decisión para disminuir el número de tropas en Iraq -actualmente de casi 160.000- se tomará tras consultar con las autoridades militares.
Consideró “importante” que los estadounidenses comprendan las consecuencias que podría tener una retirada del país árabe “antes de terminar nuestro trabajo”.
“Abandonaríamos a nuestro amigos iraquíes”, dijo Bush, y añadió que “minaríamos la moral de nuestras tropas traicionando la causa por la cual se han sacrificado. Provocaríamos que los tiranos en Oriente Medio se rían de nosotros y el movimiento terrorista global se podría envalentonar y ser más peligroso que antes”.
Además insistió en que tomará decisiones sobre los niveles de tropas “basadas en el progreso sobre el terreno y el asesoramiento de nuestros líderes militares, no basadas en agendas artificiales establecidas por políticos en Washington”.
Para terminar, el presidente se refirió a la proximidad de las fiestas navideñas “y muchas familias estarán rezando por sus seres queridos que en está época están lejos de casa (…) nosotros rezamos por la seguridad y la fuerza de nuestras tropas”.
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