Libby fue acusado por el fiscal Patrick Fitzgerald de obstruir su investigación de dos años sobre la filtración a la prensa de la identidad de la agente de la CIA, Valerie Plame, cuyo esposo criticó al gobierno estadounidense por su decisión de declarar la guerra a Irak.
La Casa Blanca reacciona ante lo que algunos medios llaman ya el Plamegate
El presidente de Estados Unidos, George Bush, aseguró que se mantiene concentrado en gobernar el país a pesar de las acusaciones lanzadas contra uno de los principales consejeros de la Casa Blanca por presunta obstrucción a la justicia y falso testimonio.
Lewis Libby, quien hasta hace pocas horas fue jefe del gabinete del vicepresidente Dick Cheney, renunció a su cargo después de ser acusado de cinco cargos por un fiscal especial.
Libby fue acusado por el fiscal Patrick Fitzgerald de obstruir su investigación de dos años sobre la filtración a la prensa de la identidad de la agente de la CIA, Valerie Plame, cuyo esposo criticó al gobierno estadounidense por su decisión de declarar la guerra a Irak.
El otrora influyente funcionario de la Casa Blanca podría enfrentar hasta 30 años de prisión si es hallado culpable y podría pagar una multa de US$1.250.000.
Mientras, en Washington se comenta sobre la posibilidad de que Karl Rove, quien escapó a ser acusado el viernes, podría ser llamado como testigo contra su ex colega.
Los corresponsales señalaron que el texto de la acusación contra Libby se refiere a una persona como “Funcionario A”, que dice es una persona clave en la Casa Blanca, y que aparentemente es Rove.
Plame, en el origen del caso
El embajador Joe Wilson, cuyos ataques contra el gobierno de Bush llevaron a la identificación pública de su esposa como agente encubierta de la CIA, declaró a la televisión estadounidense que desde que su identidad fue revelada, Plame ha recibido amenazas específicas. Wilson, ex integrante del Consejo de Seguridad Nacional, viajó a Níger en 2002 para investigar informes de que Saddam Hussein intentaba comprar uranio a ese país africano.
Wilson declaró a su regreso que no creía en la veracidad de esos informes, debilitando así los argumentos de Bush de que el entonces presidente iraquí planeaba fabricar una bomba nuclear.
A pesar de las declaraciones de Wilson, Bush se refirió específicamente a un posible nexo Hussein-Níger en su discurso a la nación en enero de 2003.
Poco más de una semana después, el periodista Robert Novak dijo en una de sus columnas que un “alto funcionario” le había informado que el viaje de Wilson había sido instigado por su esposa, “una empleada de la CIA que trabaja en armas de destrucción masiva”.
Con el informe, presuntamente se reveló la identidad de un agente secreto, algo que podría ser un delito federal.
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