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Diego Ortiz / Pexels

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Chile: el costo del menor dinamismo de la actividad

En el entorno internacional, se observa una persistencia inflacionaria. La economía global continúa enfrentando presiones inflacionarias, especialmente en Estados Unidos y la Zona Euro. Por un lado, en Estados Unidos la inflación de mayo alcanzó un 4,2% anual, la cifra más alta desde abril de 2023. Ante esto, la Reserva Federal (FED) mantuvo la tasa de interés entre 3,5-3,75%, advirtiendo que la inflación sigue elevada debido a perturbaciones de oferta y al conflicto en Oriente Medio. Se revisó al alza la proyección de inflación del PCE para 2026, pasando de 2,7% a 3,6%. Por otro lado, la inflación de la Zona Euro subió al 3,2% en mayo. En respuesta, el Banco Central Europeo (BCE) incrementó la tasa de depósitos al 2,25%, citando presiones derivadas de la situación geopolítica.

En el entorno nacional, la actividad ha seguido debilitándose, lo que ha llevado a corregir las
expectativas de crecimiento a la baja. En efecto, Chile muestra señales de estancamiento en su crecimiento económico durante el primer cuatrimestre de 2026. El IMACEC de abril registró que la actividad cayó un -1,2% anual, acumulando cuatro meses consecutivos de contracción. El sector más afectado fue la minería (-5,1%), mientras que el comercio y los servicios mostraron leves alzas. En este contexto, debido a estos resultados negativos, el mercado y el Banco Central ajustaron a la baja el crecimiento esperado para 2026. Mientras el mercado espera valores cercanos a 1,5%, el Banco Central ajustó a la baja el rango de crecimiento, situándolo entre 1,0% a 1,75%, lejos del 2,1% proyectado inicialmente por el Gobierno en su último Informe de Finanzas Públicas (correspondiente al primer trimestre del 2026). Sin embargo, el Instituto Emisor también considera que buena parte de estos shocks serían transitorios.

El mercado laboral continúa deteriorándose, reflejando la pérdida de dinamismo de la economía nacional. Así, la tasa de desocupación nacional subió al 9,1% en el trimestre febrero-abril de 2026. Por otro lado, la calidad del empleo se ha deteriorado producto de una recomposición hacia empleos informales, los cuales crecieron 4,5% anual, mientras que el empleo formal se contrajo -0,6%. En términos netos, se destruyeron casi 40.000 puestos de trabajo formales. Finalmente, el ritmo de expansión de las remuneraciones reales se ha frenado (menos del 2,0%), mientras que los costos laborales se han acelerado en el margen posiblemente afectados por la reducción de la jornada laboral a 42 horas.

A pesar del complejo escenario de actividad, la inflación muestra señales de moderación relativa. La inflación anual en mayo medida por el IPC se situó en 3,9%, ubicándose dentro del rango de tolerancia y sorprendiendo a la baja al mercado. Se espera que la inflación retorne a la meta del 3% a principios del 2027. En este contexto, el Banco Central decidió mantener la TPM en 4,5% en su reunión de junio, en consistencia con una inflación que evoluciona según lo proyectado, aunque persisten riesgos por el shock de costos internacionales (petróleo).

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El análisis completo en este enlace.

Informe preparado por Programa Económico, Libertad y Desarrollo.
Responsable: Macarena García Aspillaga mgarcia@lyd.org


Foto: Lampa, Santiago Metropolitan Region, Chile

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