América, Economía y Sociedad

Chile-Economía: Lo bueno, lo malo, lo feo y lo pendiente del 2012

Para que Chile pueda preservar su crecimiento potencial de 5% y ojalá alguna vez alcanzar otra década dorada de crecimiento en torno al 7%, hay mucho que se debe hacer en cuanto a competitividad e inversión. Debemos no sólo reducir los costos energéticos, sino también mejorar el capital humano y flexibilizar el mercado laboral

Francisco Klapp, investigador del Programa Económico de LyD, elaboró un catastro acerca de los principales hitos del 2012 en materia económica:

LO BUENO

Cifras macro sorprendentemente buenas

El 2012 fue una año muy positivo -incluso inesperado- en materia de cifras macroeconómicas (PIB, empleo, salarios reales, inflación, entre otros), esto especialmente cuando se considera que las expectativas existentes a comienzos del año eran, al menos, cautelosas.

Crecimiento

Una mirada a las proyecciones del Producto incluidas en los IPOM del año y en las Encuestas de Expectativas Económicas que publica periódicamente el Banco Central, da una muy clara idea de cómo a medida que avanzaba el año, las cifras superaban a las expectativas. Se terminará el año con un crecimiento real del PIB de 5,5%, lo que supera ampliamente al crecimiento mundial y para qué hablar de los países OCDE.

Bajos niveles de desempleo y aumento en remuneraciones

En cuanto al empleo, quizás el más poderosos indicador la calidad de vida de las familias en el corto plazo, se ha logrado mantener los niveles de desempleo bajo el 7%, que hace más de una década no se observaban. Esto tiene su contraparte en un aumento del Índice de Remuneraciones, es decir en un aumento de los salarios promedios, que en 2012 duplicó al aumento de los precios promedio, medidos por el IPC. Es decir, un aumento de los ingresos reales de las familias, en el contexto de una inflación que debería mantenerse bajo el 3% este año y el siguiente.

Buenas rentabilidades en AFP

En cuanto a los ahorros que realizan todos los empleados para sus jubilaciones en las AFP, éstos han tenido un 2012 bastante auspicioso, obteniendo rentabilidades de entre 6 y 3%, para los distintos fondos (doblando al IPSA), lo que después de un 2011 bastante negativo en rentabilidad, da un esperado respiro a todos los chilenos que ahorran para su vejez.

Chile con baja clasificación de riesgo

Desde una perspectiva más global, la emisión en septiembre de un bono a 10 años con una tasa históricamente baja del 2,379%, la mejor de América Latina y el mundo emergente, es un hecho que reafirma la confianza que el mundo deposita en Chile como un país serio, con un Fisco con bajos niveles de endeudamiento y una regla fiscal creíble que permite políticas contracíclicas. Estas condiciones y un esfuerzo de la administración actual por comunicar al mercado estas fortalezas, se han traducido en que las 3 mayores clasificadoras de riesgo mejoren positivamente la nota de Chile durante el periodo, culminando con la clasificación AA- que S&P recientemente otorgó a Chile y que lo ubica al nivel de países como Japón, Taiwán y Arabia Saudita.

Todas estas cifras económicas, más allá de ilustrar el momento dinámico que vive la economía chilena hoy por hoy y que al parecer se extenderá durante el 2013, son un reflejo fidedigno del mejoramiento real en calidad de vida que han experimentado los hogares durante el año que termina y que es lo que finalmente se al tener una economía estable y en constante crecimiento.

LO MALO

Pero no todo fue buenas cifras económicas y una excepcional capacidad de soportar una recesión en Europa y un anémico crecimiento en EE.UU. durante el año 2012. También se cometieron errores.

La reforma tributaria que dejó la puerta abierta

Uno particularmente grave a nuestro parecer fue el lanzamiento con bombos y platillos del proyecto de “Reforma Tributaria”, que desembocaría en la promulgación de la Ley 20.630, con la engañosa descripción “PERFECCIONA LA LEGISLACIÓN TRIBUTARIA Y FINANCIA LA REFORMA EDUCACIONAL”, proyecto que desde su génesis iba a ser tildado de insuficiente y que no sólo enrareció el ambiente político y desgastó al Ejecutivo, sino que probablemente abrió la puerta a reformas tributarias más agresivas y potencialmente dañinas en el futuro, con toda la incertidumbre para la inversión y el crecimiento que eso además trae.

Esta modificación que finalmente se aprobó, tras una larga tramitación que incluye haber retirado el proyecto en agosto para luego simplificarlo y reingresarlo, recaudará aproximadamente US$ 1.000 millones anuales. Eso bajo una estructura en que se eleva el impuesto a las empresas -de 17% a 20%-, transformando una vez más un alza de impuesto transitoria en una permanente, además de ir acompañado de una tímida rebaja al impuesto a las personas y al crédito y un muy bien enfocado crédito para los gastos en educación, lo que por fin reconoce el carácter de capital humano de los gastos que realizan las familias en educación.

Por loable que sea el fin o destino de los recursos que supone recaudar, y recordando la no afectación de los impuestos en Chile, es decir que los impuestos en general -afortunadamente- no pueden tener un fin definido, lo cierto es que esto estuvo más motivado por razones políticas que estrictamente fiscales.

Proyectos de inversión en punto muerto

Por otro lado, pero igualmente negativo, se encuentran los proyectos de inversión necesarios para el desarrollo del país que no se concretaron o fueron postergados, con lo que la incertidumbre de los inversionistas respecto a la seguridad y facilidad que Chile otorga para grandes proyectos de inversión, sin duda, se incremento. No se trata de que se aprueben todos los proyectos que tengan posibles impactos ambientales, se trata de que se respete la institucionalidad que tiene el rol específico de evaluarlos. Este 2012 es un año que ha puesto de manifiesto que la judicialización de los grandes proyectos es una realidad que por ahora parece infranqueable, especialmente en el contexto de activismo judicial que enfrenta hoy el país.

Ejemplos hay varios y probablemente el más icónico de todos sea HidroAysén, donde pese a que la aprobación ambiental de las centrales fue ratificada por la Corte Suprema y que el Directorio aclaró que seguirá adelante con el proyecto, no hay certeza aun de que eventualmente se logre concretar. Enero será un mes clave, cuando el Comité de Ministros se pronuncie acerca de las reclamaciones contra el proyecto.

Otros casos como Bocamina II, donde un fallo de la Corte Suprema obligó a Endesa a realizar estudio de impacto ambiental aún cuando se trata de una optimización del proyecto ya aprobado, o la central hidroeléctrica Cuervo, donde la Corte Suprema acogió un recurso de protección en contra del SEA por organizaciones ecológicas y comunidades por la aprobación del EIA, son ejemplos del complejo y negativo escenario que podría estar poniendo en jaque el continuar con las positivas cifras que hasta ahora hemos observado.

LO FEO

Hay dos episodios que no resisten otro apelativo.

Cuestionamientos a la CASEN 2011

Más que nunca, en este año que termina, la entrega de resultados de la Encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional (CASEN) 2011 causó gran polémica. Pareciera que se quisieron opacar los buenos resultados en reducción de la pobreza y desigualdad. Fue lamentable que para desacreditar estos logros se cuestionase “técnicamente” la comparación de esta última Encuesta CASEN con las anteriores.

La CASEN es una encuesta que tiene más de 26 años. Con seriedad, transparencia y la posibilidad de replicar los resultados oficiales se ha instaurado en el centro de la política social de Chile. Ésta no sólo permite evaluar la tasa de pobreza y los indicadores de desigualdad, sino que también cobertura, focalización y distribución del gasto entre otras cosas.

A continuación algunos comentarios, que responden a algunas de las críticas mal intencionadas que se hicieron y que reafirman la validez de esta encuesta como la gran herramienta para medir la política social de nuestro país:

No ha existido un cambio en el cómo se mide la pobreza

La Encuesta CASEN 2011 ha utilizado la misma metodología para medir pobreza que todas las encuestas anteriores. Se trata de un método indirecto que mide el bienestar del hogar a través del ingreso total de las familias.

Los bonos fueron tratados de la misma forma que los años anteriores

Cuando un bono es entregado una sola vez en el año, por lo general, se mensualiza. En cambio, cuando es parte de un programa en que se hacen transferencias monetarias todos los meses, ese tratamiento no es necesario.

Cambios en las preguntas para perfeccionar la encuesta

Es normal que en este tipo de encuestas se revisen las preguntas y los procedimientos. En especial, si se sabe que una pregunta está siendo mal o ambiguamente planteada.

Se cuestiona que hubo dos períodos en que se tomó la encuesta

En la Encuesta CASEN 2011 la toma de muestra fue realizada en dos “réplicas. Sin embargo, como ha sido aclarado por la autoridad, los ingresos utilizados para calcular la tasa de pobreza son de los meses comparables, es decir, los ingresos correspondientes a la segunda replica.

Error muestral

Se argumentó que dado que el error esperado de la muestra es de 0,7%, éste no permite descartar la hipótesis de que la pobreza ha bajado. Sin embargo, usando el mismo argumento, se podría afirmar que la pobreza habría llegado a su mínimo histórico.

En fin, fue lamentable que se llegase al extremo de cuestionar la validez de la Encuesta CASEN 2011, ya que independientemente de la vereda política en que nos encontremos, perder la credibilidad en esta encuesta tiene un alto costo para la política social de nuestro país. Si bien toda metodología es perfectible, no se justifica comenzar a dudar de una herramienta que ha sido y sigue siendo de gran utilidad.

Cuestionamiento de datos oficiales del mercado laboral

La segunda polémica se generó respecto a los datos oficiales del mercado laboral, donde se señaló que el dinamismo del empleo se debía en parte a que había cambiado el criterio para considerar a una persona como ocupada. Una acusación que al parecer buscaba menoscabar los positivos resultados, al igual que lo recién comentado con la Encuesta CASEN 2011.

Sin embargo, estos alegatos fueron bastante infundados, bastaba observar los documentos que el INE publica en su página web para comprobar que eso no era correcto. Desde hace muchos años, la definición de ocupado corresponde a la recomendada por la OIT, que considera en esa condición a una persona que trabajó al menos una hora en la semana anterior a la encuesta o que no trabajó, pero por encontrarse de vacaciones o con licencia. Quizás este no sea el criterio más exigente, pero ha sido siempre el mismo.

Adicionalmente, la Encuesta del Centro de Microdatos de la Universidad de Chile, cuya metodología no había cambiado en absoluto, arrojaba resultados muy similares a los del INE.

Es difícil decir en qué grado este dinamismo excepcional del mercado laboral que observamos en 2012 fue fruto de las políticas del Gobierno actual, pero que la situación ha mejorado en forma muy notable es indesmentible, tanto así que la meta del millón de nuevos empleos en cinco años, muy cuestionada durante la campaña, parece altamente factible.

Dos ocasiones en donde, con dudosos fundamentos, se buscó rebatir las cifras oficiales para reflejar una situación peor a la existente, sin importar los costos que esto pudiera implicar en la evaluación y focalización de las políticas dirigidas especialmente a los más vulnerables.

 LO PENDIENTE

Al cerrar el 2012 y habiendo comentado lo bueno, lo malo y lo feo, sólo queda reflexionar acerca de lo todavía pendiente con miras al próximo 2013.

En esta categoría probablemente no haya nada más imperativo que el tema energético, ya que los costos de la electricidad en Chile son sustancialmente más altos que en otros países de la OCDE y de la región porque no se ha dejado producir energía, lo que nos devuelve a la discusión de lo más negativo del 2012.

Para que Chile pueda preservar su crecimiento potencial de 5% y ojalá alguna vez alcanzar otra década dorada de crecimiento en torno al 7%, hay mucho que se debe hacer en cuanto a competitividad e inversión. Debemos no sólo reducir los costos energéticos, sino también mejorar el capital humano y flexibilizar el mercado laboral.

Particularmente, en cuanto al mercado laboral, hay mucho que se podría hacer respecto a flexibilizar las Indemnizaciones por Año de Servicio (IAS) y también en cuanto a medidas que permitieran incorporar de manera flexible a las mujeres al trabajo, como sala cuna.

En cuanto al ahorro y la inversión, la tasa de inversión sobre PIB se ha aumentado pasado de representar el 21% del PIB a fines del 2009 a sobre 25% en el tercer trimestre de 2012 (China invierte el 50%), esto financiándose en parte con inversión extranjera directa pues el ahorro local es claramente insuficiente, lo que se refleja en el creciente déficit de cuenta corriente. Así, resulta claro que Chile necesita que se avance en incentivos al ahorro, especialmente en el contexto de numerosas voces que llaman a avanzar en la dirección contraria, al aumentar los impuestos y llevarnos a un sistema tributario que castigue el ahorro centrándose ciegamente en la tributación al ingreso.

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