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China Progresa

China se abrió a la inversión extranjera con tecnología de punta e industrias de exportación, respetando la propiedad privada de las inversiones. Están demostrando al mundo que la economía de mercado sí funciona aun sin democracia.

Manuel Ayau Cordon

China siempre ha sido gobernada totalitariamente. No obstante, antaño China fue un país de avance tecnológico y grandes inversiones, y tuvo una gran flota mercante que comerciaba con otros continentes. Pero en 1424, cuando murió el emperador Zhu Di, la xenofóbica burocracia destruyó sus bibliotecas, purgó a los científicos, destruyó su flota y retrocedió en el tiempo, quedándose atrás por varios siglos.



Hoy día, el Partido Comunista es el único partido político; reúne menos del uno por ciento de la población, y es manipulado por el grupo que está en el poder. Contrario a los países comunistas del tiempo soviético, cuya economía era dirigida por el Estado, y no por el mercado con oferta y demanda libre, en China sí tienen precios relevantes para asignación de recursos. Esto no agrada a los comunistas ortodoxos del partido, pues lo consideran una desviación doctrinaria, pero los gobernantes sí saben cuál política económica es la que les conviene para mantener el poder.



Formalmente, la tierra es “del pueblo”. Pero para efectos económicos no es muy importante, porque la dan en usufructo hasta por 99 años y la explotan con bastante libertad, y desde el punto de vista económico, el efecto de la propiedad estatal de la tierra no es un factor decisivo para los inversionistas en tanto esté lejano el final de la concesión. Cuando su término se acerque, si no se vislumbra una prórroga satisfactoria, los activos ya no se mantendrán con el mismo cuidado, con mira al largo plazo, y se deteriorará el aparato productivo. Pero, entre tanto, el que la tierra sea del Estado no tiene mayor efecto en su explotación, porque, primero, la tierra generalmente es una fracción pequeña de la inversión, y segundo, si el usufructo implica un pago inicial o una renta, constituye un costo que habría que tomar en cuenta en la misma forma como si fuese privada, porque la posesión privada de la tierra también implica un costo equivalente al rendimiento que el dinero invertido en ella devengaría; es decir, equivalente a su costo de oportunidad.



Para progresar y salir de la pobreza heredada de los tiempos del comunismo ortodoxo del genocida Mao Tse Tung, China se abrió a la inversión extranjera con tecnología de punta e industrias de exportación, respetando la propiedad privada de las inversiones, de las utilidades y de los contratos, cosa que los países ortodoxos comunistas no toleran. Probablemente su actual política económica continuará en tanto siga contribuyendo a su desarrollo, porque desde 1978 que comenzó la apertura económica les ha ido muy bien, con un ejemplar crecimiento sostenido arriba de 10 por ciento.



Entre tanto, están demostrando al mundo que la economía de mercado sí funciona aun sin democracia, pues han sacado de la pobreza a más de 450 millones de personas, mientras, sorprendentemente para muchos, las diferencias de riqueza aumentan a medida que disminuye la pobreza, demostrando que las diferencias no son causa de la pobreza. Ver Banco Asiático de Desarrollo: http://www.adb.org/Documents/Books/Key_Indicators/2007/pdf/Inequality-in-Asia-Highlights.pdf


A pesar de su éxito económico, el futuro es frágil e impredecible, porque no está formalmente institucionalizado el respeto a los derechos naturales individuales, a la propiedad privada y a las utilidades. A largo plazo, no es posible saber si la ideología privará sobre el sentido común y la inteligencia.

Fuente: Instituto Ecuatoriano de Economía Política

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