Política

China y América Latina: Complementariedad y competencia

“El crecimiento económico chino resulta el más rápido evidenciado por una economía mayor en la historia documentada de la humanidad. Para América Latina la pregunta es obvia: ¿Es China una economía competitiva o complementaria? La competitividad asume dos facetas: lucha por el acceso a los mismos mercados y por el acceso a los capitales inversores.”

Globalización
La complementariedad, de su lado, es expresión de un engranaje en positivo de
nuestras respectivas economías.

La respuesta a la interrogante formulada
es mixta: para algunos países de la región China sustrae mercados e inversiones,
para otros en cambio, es en sí misma un importante mercado y una fuente de
inversiones. EL CAER DE UN LADO u otro de la barrera dependerá de los rubros de
exportación. Para aquellos países de la región especializados en industrias de
mano de obra intensiva y de bajo costo, China se transforma en pesadilla.


Los renglones más afectados son textiles, prendas de vestir,
instrumentos electrónicos y piezas automotrices, en los cuales China evidencia
claro liderazgo. México, República Dominicana y América Central resultan los más
perjudicados. No sólo están enfrentados al diferencial de costos de producción,
sino compitiendo por el acceso a un mismo mercado, Estados Unidos, país en el
cual las importaciones provenientes de China han crecido en un 1.600% durante
los últimos quince años (Newsweek, 9 mayo, 05).

Ni siquiera la cercanía
geográfica puede compensar el diferencial de costos, máxime cuando el transporte
marítimo proveniente de China presenta la siguiente característica: “El costo ad
valorem (costo de embarque por valor) es similar o más bajo en China que en
América Latina… En el agregado, los bienes provenientes de China resultan 10
veces más ligeros por dólar de embarque que los provenientes de América Central
y 20 veces más ligeros que los provenientes de América del Sur.

En otras
palabras, la ventaja de la proximidad se pierde por completo…”. (La Emergencia
de China: Oportunidades y Retos para América Latina y el Caribe, Washington,
BID, 2005). NO EN BALDE entre 2000 y 2003 las exportaciones mexicanas a Estados
Unidos cayeron en 5%, mientras las chinas aumentaron en 35% (BID, ídem). Lo
anterior ha generado una disminución en las inversiones extranjeras dirigidas a
las naciones afectadas: “El desplazamiento de América Latina como recipiente de
inversiones extranjeras directas es la otra cara de la moneda de su
desplazamiento como mercado mundial de exportación” (BID, ídem).

DEL
OTRO LADO de la barrera encontramos a aquellas naciones latinoamericanas cuyos
renglones de exportación no sólo no compiten con los chinos, sino que caen
dentro del marco de las importaciones de aquellos. Si bien en el caso de Brasil
muchos de los bienes producidos son similares, no se genera competencia, pues
los mercados de este último resultan doméstico o subregional. De este lado
caerían los exportadores de materias primas con particular referencia a
agricultura, minería y energía. Brasil, Argentina, Chile, Perú y Venezuela
destacan en este sentido, con los tres primeros encabezando la lista.


Para este grupo China se ha transformado, directa o indirectamente, en
una turbina fundamental de crecimiento económico. En tanto exportador de
energía, México ha logrado compensar en importante medida los perjuicios antes
referidos, gracias a los altos precios petroleros impulsados por el consumo
chino. Para éstos China se está transformando, a la vez, en un inversor de
inmensas potencialidades.

Fuente: El
Universal – Venezuela

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