Política

Cincuenta diputados laboristas piden por carta a Gordon Brown que dimita

Empieza a prender la mecha de una rebelión en el seno del laborismo contra el primer ministro británico, Gordon Brown. Al menos 50 diputados de su grupo han acordado firmar una carta pidiéndole que dimita.

MUNDO / Crisis política en Reino Unido
El primer ministro británico, Gordon Brown, sufrirá una humillante derrota en las elecciones europeas y locales del jueves, al tiempo que algunos de sus ministros y el influyente diario The Guardian le dan la espalda, antes de la prevista reorganización de su gabinete.

La ministra británica de Comunidades, Hazel Bleares, anunció este miércoles su renuncia, al día siguiente que la titular del Interior, Jacki Smith, revelara que dimitiría, y en víspera de las elecciones que se anuncian desastrosas para el Partido Laborista, en el poder.

Según la agencia de noticias AFP, los últimos sondeos, el partido de Brown, que ha sido el más golpeado por el escándalo de los gastos abusivos de los parlamentarios, quedará en tercer lugar en las elecciones europeas que se celebran el jueves, con sólo el 17% de los votos. Eso situaría a los laboristas por detrás de los conservadores liderados por David Cameron (30%) y del pequeño partido nacionalista UKIP (Partido de la Independencia del Reino Unido), que ganaría el 19% de los votos.

La segunda fuerza de oposición, el centrista Partido Liberal Demócrata, obtendría sólo el 12% y un 5% de los votos iría al partido de extrema derecha, el racista Partido Nacional Británico, según las encuestas.

Un sondeo efectuado por la firma Populus vaticina que los ´tories´ obtendrían 28 eurodiputados (4 escaños más que en 2004); el antieuropeo UKIP 15 (3 más); los laboristas 12 (6 menos) y los liberales demócratas, ocho (2 menos).

El euroescepticismo de los británicos se reflejará también en una baja tasa de participación en esas elecciones europeas, predicen los sondeos. En los últimos comicios en 2004, la tasa de participación fue de 38%.

FALTA DE AUTORIDAD

Sin embargo, el movimiento deliberado de Blears, quien no nombra al líder en el comunicado de hoy, ha abierto una nueva espita sobre la autoridad del dirigente laborista y su capacidad de mantener el control en sus propias filas, que podrían estar considerando acciones drásticas para intentar minimizar con un cambio de líder el impacto de la derrota en las generales a la que actualmente la abocan todas las encuestas.

La reestructuración y una reforma integral del sistema político se mantienen actualmente como los dos últimos resortes de un primer ministro del que se considera que hace más daño a las posibilidades del partido y que ha reavivado las especulaciones acerca de un hipotético asalto al poder en caso de una debacle en los comicios del jueves.

Sin embargo, por el momento las posibilidades de descabezamiento parecen controladas, especialmente por el temor a cómo se traduciría en las urnas un relevo precipitado e, incluso, por las reticencias de potenciales sucesores a tomar las riendas en un período de incerteza y obligación de adelantar elecciones, puesto que sería ya el tercer primer ministro de la legislatura y segundo sin contar con el aval de las urnas.

Con todo, las voces que encumbran al actual titular de Sanidad, Alan Johnson, como candidato de peso han aumentado en foros laboristas y en los propios medios británicos, especialmente después de las recientes apelaciones de este antiguo cartero a una reforma electoral, interpretadas por muchos como un posicionamiento como nuevo líder una vez apartado a Brown, ya sea por decisión propia como desalojado por los votantes.

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