En Bruselas, tras el resultado que arrojan estas elecciones europeas, el avance de partidos de extrema derecha en Francia, Reino Unido y Holanda, ha puesto sobre la mesa, un inquietante desafío para la UE que va más allá de la representación en el hemiciclo. ¿Qué está sucediendo en Europa para que una minoría extremista alcance representación? Ideas xenófobas y autoritarias de la mano de Marine Le Pen en Francia, el UK Independence Party de Nigel Farage y el Partido de la Libertad de Weert Gilders en Holanda entre los cuales se establecerán las negociaciones para tratar de formar una gran alianza eurofóba.
En total, son 100 los escaños del hemiciclo ocupados por euroescépticos. Un despunte importante y significativo que dificulta las coaliciones entre partidos y que llevará a los populares a buscar alianzas con los socialistas europeos,para poder gobernar. Porque ni los populares alcanzan los 376 diputados buscando la coalición con liberales y con los Conservadores Reformistas Europeos; ni los socialistas pueden hacer lo mismo aliándose con los verdes e Izquierda Unitaria.
Por lo tanto, se plantea un panorama complejo para los próximos cinco años.
Estas elecciones si que han cumplido con las encuestas en cuanto al prónostico de abstención se refiere, lo que viene a confirmar la desafección por Europa entre sus ciudadanos. La participación se ha traducido en un 43,09%, un porcentaje similar al de 2009, una cifra nada alentadora para las políticas europeas y para la Unión. Si a esta desafección le unimos el auge de la extrema derecha, (El partido de Marine Le Pen, ha pasado de obtener 3 a 23 escaños) se convierte en un cóctel molotov apunto de estallar en las manos de los que manejan los hilos europeos cuya legitimación puede cuestionarse.
España castiga al bipartidismo
Tras una campaña electoral en clave nacional, demasiado centrada en los problemas domésticos 5,3 millones de españoles retiran su voto a los partidos mayoritarios lo que se traduce en una victoria ajustada del Partido Popular Europeo, tras conseguir 16 escaños, frente a 14 del PSOE en unas elecciones europeas marcadas por el duro castigo español al bipartidismo, el auge de la extremaderecha en Francia, un peligroso avanza eurófobo en la democracia europea que obliga a crear coaliciones entre liberales y socialdemócratas para evitar el retroceso de la UE.
Miguel Arias Cañete, ex ministro de Agricultura, y número uno de las listas del PP se proclama vencedor ante la candidata socialista, Elena Valenciano que tras conocer los resultados asumió su derrota afirmando que se trata de unos resultados “malos y duros”. Aunque Arias Cañete ha sufrido los daños colaterales del desgaste político en España, ante un país que apuesta esta vez por depositar su confianza en partidos minoritarios, que tras las votaciones del pasado domingo, son las séptimas en la que los españoles tienen la oportunidad de votar. Ni las encuestas habia previsto el tremendo batacazo recibido por los grandes partidos. El Partido Popular había estimado recibir la cifra de 6,5 millones de votos, y no llegó a 4 millones seguido del PSOE que recibió 3,5 millones.
La campaña política ha girado en torno al debate electoral celebrado el pasado 15 de mayo entre el ahora proclamado vencedor, Arias Cañete y la representante del PSOE, Elena Valenciano. Se volvió a incurrir en el error de nacionalizar la campaña europea, donde el interés mediático y ciudadano en vez de centrarse en los temas europeos: la unión fiscal, monetaria y bancaria europea, la política agraria común, la inmigración y las fronteras migratorias, o la implementación del mercado digital, fueron desplazados por repetir, comentar, y “machacar” los comentarios desafortunados que realizaron ambos candidatos, tildar de machista a Arias Cañete y de “simplona” a Valenciano.Estos hechos no hacen más que evidenciar el poco o nulo interés europeo de los españoles y avivar el viejo y permantente rifirafe PP y PSOE. Cuando un 80% de las decisiones que se toman en Bruselas nos afectan directamente.
Aún así el PP no sale mal parado puesto que es la formación que ha ganado los comicios a nivel global en Europa, obteniendo 212 diputados, 61 menos que en 2009. Pero con suficiente ventaja para que Jean Claude-Junker, candidato popular sea el que postule a presidente.
Un pastel, muchas porciones
PP (16 diputados): Miguel Arias Cañete, Esteban González Pons, Teresa Jiménez Becerril, Luis de Grandes, Pilar del Castillo, Ramón Luis Valcárcel, María Rosa Estarás, Francisco José Millán, Pablo Zalba, Verónica Lope, Antonio López-Istúriz, Santiago Fisas, Gabriel Mato, María del Pilar Ayuso, María Esther Herranz y Agustín Díaz de Mera.
PSOE (14 diputados): Elena Valenciano, Ramón Jáuregui, Soledad Cabezón, Juan Fernando López Aguilar, Iratxe García, Javier López Fernández (PSC), Inmaculada Rodríguez-Piñero, Enrique Guerrero, Eider Gardiazábal, José Blanco, Clara Eugenia Aguilera, Sergio Gutiérrez, Inés Ayala y Jonás Fernández.
-Izquierda Plural (6): Willy Meyer, Paloma López (CC.OO.), Ernest Urtasun (ICV), Marina Albiol, Lidia Senra y Ángela Vallina.
Podemos (5): Pablo Iglesias, María Teresa Rodríguez-Rubio, Carlos Jiménez Villarejo, Lola Sánchez y Pablo Echenique-Robba.
Unión, Progreso y Democracia (4): Francisco Sosa Wagner, Maite Pagazaurtundua, Fernando Maura y Beatriz Becerra.
Coalición por Europa (3): Ramón Tremosa (CDC-CiU), Izaskun Bilbao (PNV) y Francesc de P. Gambús i Millet (UDC-CiU).
ERC-La izquierda por el derecho a decidir (EPDD) (2): Josep Maria Terricabras (Independiente) y Ernest Maragall (NECat).
Ciudadanos (2): Javier Nart y Juan Carlos Girauta.
Los Pueblos Deciden (1): Josu Juaristi (EH Bildu).
Primavera Europea (1): Jordi Sebastià (Compromís).