Parece que el Ejecutivo socialista empieza a dar alguna muestra de realismo en materia de empleo. El titular de la cartera de Trabajo, Celestino Corbacho, considera que el principal reto para este año es frenar su destrucción en vez de fomentar su creación
Cambio en el discurso del Gobierno
Tras meses declarando a los cuatro vientos que el objetivo de la presente legislatura es la creación de puestos de trabajo, los socialistas parecen no tenerlo tan claro y ahora abogan por evitar su destrucción. Zapatero prometía antes de las elecciones el pleno empleo y ante las previsiones del 19 por ciento de paro para final de año, su ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, ha tenido que realizar un cambio en el discurso del Gobierno.
El ministro de Trabajo e Inmigración cree que la creación de puestos de trabajo no es posible mientras la economía no crezca por encima del 1,5 por ciento. Además, explicó que la recuperación de la economía española depende de “asuntos internos“, pero, además, de la recuperación económica internacional.
En una entrevista, Corbacho afirmó que, pese a los datos del paro de marzo, tanto en ese mes como en febrero se ha moderado la tendencia en la pérdida de empleo, y auguró que si eso se mantiene, en abril y mayo la destrucción de empleo podría dejar de ser “tan fuerte y tan masiva“.
Recordó que la destrucción de empleo comenzó en agosto de 2008 y que, a partir de ese momento, se convirtió en un “huracán” que fue tomando fuerza hasta su concreción en noviembre, diciembre y, sobre todo, enero de 2009, de tal forma que en sólo seis meses se destruyeron un millón de puestos de trabajo.
De ellos, explicó Corbacho, 700.000 corresponden al sector de la construcción, cuyo proceso de destrucción de empleo sufrió “una caída vertical” que se ha mantenido hasta ahora.
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