Política

El Baradei advirtió a Irán de que la comunidad internacional “se está impacientando”

El director del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Mohamed El Baradei, advirtió a Irán de que la comunidad internacional “se está impacientando”, aunque reconoció que ese país carece de armas nucleares y no representa una “amenaza inminente”. Baradei hizo estas declaraciones desde Oslo, donde mañana, sábado, recibirá el Premio Nobel de la Paz concedido al OIEA.

El director del OIEA admitió que el ritmo de cooperación de Irán es lento
El director del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Mohamed El Baradei, advirtió a Irán de que la comunidad internacional “se está impacientando”, aunque reconoció que ese país carece de armas nucleares y no representa una “amenaza inminente”.

En una rueda de prensa en Oslo, donde mañana, sábado, recibirá el Premio Nobel de la Paz concedido al OIEA, El Baradei dijo que “hemos estado trabajando con las autoridad iraníes para clarificar la extensión y naturaleza de su programa nuclear, que hemos reconstruido en buena medida, aunque faltan piezas importantes del puzzle”.


Por esa razón, pidió a Irán que “sea tan activo y transparente como pueda, porque después de tres años, la comunidad internacional está perdiendo la paciencia” y aconsejó la continuación del diálogo con la Unión Europea para llegar a una solución y evitar remitir el asunto al Consejo de Seguridad de la ONU, fase que definió como “la próxima parada de tren, la fase desagradable”.


El Baradei resumió el malestar internacional generado por el secretismo con que Irán, durante 18 años, intentó obtener información acerca del proceso de enriquecimiento del uranio y efectuó “experimentos”, aunque sin albergar instalaciones físicas en su territorio.


El director del OIEA admitió que “el ritmo de cooperación de Irán es lento, pues “apenas recorren centímetros, cuando se les está pidiendo que den grandes zancadas. Necesitamos llegar a un cierre y espero que los próximos meses sean cruciales”.


En este sentido, El Baradei puso como fecha de referencia el próximo mes de marzo para que Irán garantice la intención pacífica de su programa nuclear.


Sin embargó, reconoció que Irán no es un país “nuclear” ni “tiene material nuclear”.


“No tenemos pruebas irrefutables de ello, ni suponen una amenaza inminente”, señaló El Baradei, quien agregó que “la alternativa militar es contraproducente”, pues es preferible “la contención y las sanciones económicas”.


El director del OIEA vinculó la crisis abierta con Irán a la situación actual en Oriente Medio, “una región llena de tensión, desconfianza y desequilibrada”, con una inseguridad, provocada en parte porque Israel no ha firmado el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP).


El Baradei amplió el ámbito de la amenaza nuclear a la región de Asia meridional (India y Pakistán), así como la península de Corea, con conflictos que duran ya unos 60 años y “están empeorando”.


Pidió a los países que disponen de armas nucleares, como EEUU, Gran Bretaña o Francia, que sirvan de ejemplo y acaten el TNP.


“No puede ser que haya países que se apoyan en las armas nucleares por un lado y a la vez dicen al resto del mundo que son peligrosas. Eso es insostenible”, subrayó El Baradei.


Respecto a la guerra en Irak, dijo, escuetamente que “la cooperación, aunque lenta y frustrante, es mejor que el palo”.


El Comité Nobel noruego anunció el pasado 7 de octubre la concesión del premio Nobel de la Paz a Mohamed El Baradei y el OIEA, en recompensa por “los esfuerzos continuos de esa Agencia y sus estados miembros por convertir el planeta en un lugar más seguro”.


El Baradei, quien destacó la “autoridad moral” que el galardón ha proporcionado al OIEA, dijo que este organismo ha hecho “la mitad del trabajo”, en la lucha contra la multiplicación de las armas y sugirió un aumento presupuestario para seguir progresando, pues “solo no puede hacer mucho”, según reconoció.


Recordó que la invención de la dinamita por Alfred Nobel tuvo como objetivo inicial evitar las guerras, gracias a su poder destructivo y disuasorio; meta perseguida también con las bombas atómicas e igualmente malograda, como se vio en los bombardeos de las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki, hace 60 años, con los que se puso fin a la II Guerra Mundial.


El Baradei manifestó que la diseminación de las armas nucleares y el terrorismo nuclear, suponen “amenazas a nuestra supervivencia” y “el comienzo del fin de la civilización”.

// OTROS TEMAS QUE TE PUEDEN INTERESAR

// EN PORTADA

// LO MÁS LEÍDO

// MÁS DEL AUTOR/A

Menú