Política

El concepto de igualdad en un marco de libertad educativa

Dos concepciones contrapuestas en el tema educativo comienzan a enfrentarse. En esta polémica, que apenas se inicia, el gobierno a través de sus ministros de educación y superior, pretende llevarla al plano de los ricos y los pobres, de los que tienen “billete” y de los que deben asistir a las escuelas públicas porque no “pueden pagar las matrículas de los colegios”.

EDUCACIÓN
Se ataca a la educación privada como clasista y no se dice la verdad del
problema: ¿qué le pasó a la educación pública venezolana?. Hace unos años
cualquier egresado del liceo Fermín Toro, del Gustavo Herrera o del Andrés
Bello, por nombrar sólo a tres importantes centros educativos de Caracas,
obtenía una educación de primer nivel y, en muchos casos, superior a la que se
impartía en los mejores colegios privados existentes en el país. A la hora de
competir por ingresar en cualquier universidad pública o privada, los graduados
de los liceos accedían sin problemas pues sus niveles de formación estaban
nivelados y sus instituciones funcionaban. Poco a poco ese nivel fue bajando con
los años y, los que hemos dado clases en el primer semestre de cualquier carrera
universitaria, notamos como hasta las más elementales reglas de gramática y
ortografía nunca han sido asimiladas por muchos de los bachilleres que ingresan
a cursar estudios universitarios.

EL MINISTRO ISTURIZ, en su
comparecencia ante la Asamblea Nacional, trató de simplificar el tema con
respuestas populistas referidas a la igualdad como norte de la política
educativa del gobierno contraponiéndola con la libertad como valor conforme al
cual la familia tiene el derecho a elegir qué tipo de educación desea que
reciban sus hijos. Contraponer la libertad a la igualdad es un falso dilema al
cual algunos interesadamente quieren llevar la discusión. Es cierto que cada
venezolano debe tener igualdad de oportunidades para acceder al sistema de
enseñanza, es cierto que el Estado debe controlar las materias a estudiar para
que la formación básica y media produzca bachilleres con el mismo nivel de
formación, y es cierto que se requiere con urgencia que la formación pública se
nivele y equipare a los rangos que tiene la formación privada para que los
egresados de los liceos puedan competir en igualdad de circunstancias con los
egresados de la educación privada a la hora de intentar acceder a las
universidades. Así era antes y así dejó de ser.

LA IGUALDAD en el acceso
al nivel superior de educación estaba garantizada cuando la educación pública
era de calidad y comenzó a desaparecer cuando el Estado venezolano no cuidó el
nivel de enseñanza que se impartía en aras de la masificación. La masificación
no debió traer consigo la disminución de la calidad de la enseñanza, sin embargo
así sucedió. El correctivo que debería imponer el gobierno tendría que ser el
mejorar el nivel de la educación pública y no el de disminuir las condiciones
para el ingreso en el nivel superior de edu cación.

ACEPTANDO LA
NECESARIA igualdad en el acceso a la educación, esa misma igualdad debería
imperar a la hora de recibir una educación integral de calidad; ese sí es un
derecho de los ciudadanos y un deber del Estado. Es posible y siempre lo ha
sido, establecer de manera combinada la libre decisión de las familias para
elegir si desean que sus hijos estudien en las escuelas públicas o privadas o si
desean que se les imparta o no formación religiosa, entre otras actividades
formativas en las cuales los padres deben tener capacidad para influir y decidir
con la igualdad en el acceso.

ENTRE LA LIBERTAD y la igualdad existe, o
al menos debería existir, un justo medio que determine hasta qué punto debe
intervenir el Estado en la educación y hasta qué punto la familia es libre de
elegir la educación de sus hijos. Pero si el Estado se traza como pilares
fundamentales del sistema educativo por una parte la igualación de todos en un
nivel bajo de enseñanza y, por la otra, la introducción de materias
ideologizantes en los estudios, estará invadiendo la esfera privada de
decisiones que sólo competen a las familias en el segundo caso y, en el primero,
estará generando un sistema educativo en el cual el esfuerzo propio no tendrá
sentido por cuanto sin importar el rendimiento y el esfuerzo personal, el acceso
a niveles superiores estará garantizado para todos; ello no ocurrió ni siquiera
en la extinta Unión Soviética o en Cuba.

EL ESTADO ESTA obligado a
impartir educación de calidad que permita a los jóvenes estudiantes competir en
igualdad de condiciones con cualquier otro joven si se ha esforzado y ha sido
exitoso en sus estudios. La igualdad y la libertad son compatibles, no están
reñidas ni se puede permitir que se obligue a esta sociedad a escoger entre una
cosa o la otra.

Fuente: El Universal – Venezuela

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