El Parlamento Europeo pidió hoy aumentos en el presupuesto de la Unión Europea para el periodo 2007-2013 pactado por los Veinticinco el pasado fin de semana, especialmente en las partidas de cultura, educación, juventud, intercambio de estudiantes o ciudadanía. Los grupos políticos mayoritarios (populares, socialistas y liberales) se mostraron abiertos a negociar con el Consejo Europeo.
Blair dice que sólo podría aumentarse si se reforma su estructura
El Parlamento Europeo pidió hoy aumentos en el presupuesto de la Unión Europea para el periodo 2007-2013 pactado por los Veinticinco el pasado fin de semana, especialmente en las partidas de cultura, educación, juventud, intercambio de estudiantes o ciudadanía. Los grupos políticos mayoritarios (populares, socialistas y liberales) se mostraron abiertos a negociar con el Consejo, mientras que los Verdes e Izquierda Unitaria rechazaron de plano el compromiso adoptado por los líderes europeos.
El primer ministro británico y presidente de turno de la UE, Tony Blair, respondió a los eurodiputados que, a corto plazo, el margen de maniobra para incrementar las perspectivas financieras es “muy, muy limitado”. No obstante, aseguró que la mayoría de líderes europeos, incluido él mismo, aceptarían aumentar el presupuesto comunitario si antes se reforma su estructura, tal y como está previsto que ocurra en 2008 según establece la cláusula de revisión que pactaron los Veinticinco sobre el ´cheque británico´ y la política agrícola común.
“Estoy de acuerdo en que debería haber un presupuesto más grande si fuera un presupuesto reformado. Hay una gran voluntad entre los Estados miembros de la UE de contemplar un presupuesto más ambicioso en el contexto de un presupuesto reformado”, dijo a los eurodiputados el primer ministro británico, que se mostró partidario de dedicar más fondos en el futuro a las cuestiones de justicia e interior, a la política exterior y de defensa o a I+D.
Los Veinticinco pactaron un presupuesto de la UE por valor del 1,045% del PIB comunitario, frente a la propuesta de la Comisión, que ascendía al 1,24%, y muy por debajo también de la petición de la Eurocámara, del 1,19%. Las perspectivas financieras tienen que ser aprobadas por las tres instituciones (Consejo, Parlamento y Comisión).
Firmeza del Parlamento
El presidente del grupo popular europeo, Hans-Gert Poettering, celebró que los Veinticinco hayan llegado a un compromiso, pero dijo que “no podemos aplaudir el contenido”. En concreto, criticó que se hayan congelado los fondos para juventud, educación y cultura pese a que la UE ha pasado de 15 a 25 Estados miembros. También pidió más fondos para las cuestiones de justicia y seguridad.
“Actuaremos con gran firmeza”, dijo. A su juicio, el gasto de los fondos europeos por parte de los Estados miembros debe someterse a “mejor control” y las perspectivas financieras deben contar con “más flexibilidad” para responder a cuestiones de política exterior como el tsunami, Afganistán e Irak. Poettering insistió en que los Veinticinco no pueden actuar de forma autónoma sino que tienen que tener en cuenta las opiniones de la Eurocámara.
Por parte del grupo socialista europeo, el portavoz Hannes Swoboda criticó que el acuerdo alcanzado por los Veinticinco no puede servir de fundamento de la actual y de las futuras ampliaciones. “Lo que se ha acordado no es suficiente para lo que necesita Europa”, dijo, y se declaró “decepcionado” por el hecho de que no haya suficientes reformas en la política agrícola común ni suficientes fondos para I+D.
“El proceso de negociación ha sido vergonzoso, cada cual ha arrimado el ascua a su sardina. Europa nunca ha estado en el centro de las negociaciones”, dijo Swoboda. “Exigimos que en las deliberaciones con el Parlamento haya una buena disposición del Consejo para que se tomen las decisiones necesarias para cambiar el rumbo. Esto no es el resultado final, no lo podemos aceptar tal y como está, no está atado y bien atado. Esperamos que la próxima presidencia se acerque a nuestra posición”, subrayó.
Por su parte, el presidente del grupo liberal, Graham Watson, señaló que “han triunfado los contables sobre la gestión de la crisis”. “Si el Parlamento Europeo tuviese que votar hoy, rechazaríamos el acuerdo”, afirmó, puntualizando que todavía “hay mucho margen de negociación”. En este sentido, reclamó una mayor flexibilidad en el gasto para política exterior y que los Gobiernos nacionales declaren cómo usan los fondos.
La portavoz del grupo de los Verdes, Mónica Frassoni, reiteró su “rechazo” al acuerdo sobre perspectivas financieras “porque no da solidaridad suficiente a los nuevos Estados miembros y no se adapta a los retos a los que nos enfrentamos”. “Europa está más débil y más dividida que antes”, dijo. En su opinión, “no es serio” que haya recortes en capítulos como educación, juventud o Natura 2000. Asimismo, pidió que se cambien de destino los 3.000 millones de euros dedicados a fusión nuclear.
Por parte del grupo Izquierda Unitaria, su portavoz, Giulio Catania, calificó el acuerdo presupuestario de “pésimo e inaceptable para el Parlamento” y propuso su “rechazo total”. Catania criticó a los líderes europeos por no haber aprendido la “lección” del ´no´ en el referéndum de Francia y Países Bajos sobre el Tratado Constitucional. “Si Europa escoge ignorar la voluntad de sus ciudadanos, se aboca al fracaso”. El compromiso del pasado fin de semana supone un “golpe letal” a la cohesión y a la Europa social y aboca a una Europa “de dos e incluso de tres velocidades”.
El portavoz del Partido por la Independencia de Reino Unido (UKIP), Nigel Farage, se preguntó por qué Reino Unido tiene que pagar el trasporte público de Varsovia “cuando nuestro sistema está en ruinas en Londres”. Farage consideró que el acuerdo es una “cesión para (el presidente francés, Jacques) Chirac”, mientras que él no cede nada y “defiende los intereses nacionales franceses y no una noción extraña de Europa”. “Él realmente le ha ganado en todo”, concluyó.
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