Política

El primer ministro belga presenta su renuncia al rey

El primer ministro belga, Guy Verhofstadt, fue recibido este lunes por el rey Alberto II tras las elecciones que el domingo pusieron fin a la legislatura y presentó su renuncia, informó un comunicado de la oficina de prensa del palacio real

Elecciones-Bélgica
El comunicado agrega que, según la práctica habitual, la renuncia fue aceptada y el premier saliente fue invitado a permanecer en el cargo junto a sus ministros para ocuparse de la administración ordinaria, en espera de la formación de un nuevo ejecutivo, lo que puede llevar algunos meses.

El coloquio entre Verhofstadt y el rey duró 45 minutos. El líder liberal gobernó Bélgica durante ocho años a la cabeza de una coalición, definida como “violeta”, formada con los socialistas.

Ambos partidos, en su doble versión diversa en la parte flamenca y francófona, salen fuertemente redimensionados de la votación del domingo. Ahora Alberto II, como jefe de Estado, debe nombrar un “informador”, es decir un explorador encargado no de intentar la formación de un gobierno, sino sólo de sondear a los partidos y referir los resultados al monarca.

Para el cargo de primer ministro se da por segura la designación del líder de los cristiano-demócratas flamencos, Yves Leterme, mientras el “explorador” será el líder de los liberales Didier Reynders.

Aunque aún faltan los resultados definitivos, el cuadro surgido de las elecciones políticas del domingo en Bélgica es bastante definido: de las urnas surgió una mayoría formada por los cristiano-demócratas y los liberales, pero si el probable nuevo premier, Leterme, quiere hacer la profunda revisión institucional que anunció en la campaña, necesita también el apoyo socialista y por lo tanto debe apuntar a una coalición.

Cristiano-demócratas y liberales deberían tener en la nueva Cámara 80 diputados sobre 150, una mayoría adecuada pero lejos de los dos tercios necesarios para la modificación institucional tendiente a aumentar la autonomía de Flandes.

Para apuntar a ese objetivo serán necesarios también los socialistas, tercera fuerza del país. Entretanto la votación del domingo confirmó que la extrema derecha populista y xenófoba de Vlaams Belong, fuerte sólo en Flandes, no avanza.

Pero el problema del separatismo podría replantearse, dado que los cristiano-demócratas hicieron de la mayor autonomía de Flandes uno de sus caballitos de batalla. (ANSA).

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