Cada punto de incremento en el nivel de los precios es la contracara de un punto de disminución de la riqueza de los ciudadanos …
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Martes, 19 de mayo 2026

Cada punto de incremento en el nivel de los precios es la contracara de un punto de disminución de la riqueza de los ciudadanos …
Ricardo Lafferriere
En la Argentina, como en muchos países del mundo que han intentado durante años construir instituciones económicas sólidas para resguardar sus economías de los imprevistos políticos internos e internacionales, existe una ley que garantiza la autonomía del Banco Central.
Las funciones del organismo, así como la forma de designación de sus autoridades fue objeto, al discutirse y sancionarse esta ley en el parlamento en el año1992, de numerosas argumentaciones de todos los informantes de las diversas fuerzas políticas avalando el sistema.
La preciada autonomía, sin embargo, no ha logrado instalar en la percepción ciudadana que las cosas sean como la ley dispone. De hecho, cuando han existido cambios de gobierno las autoridades monetarias han sufrido el fuerte embate de los recién llegados al poder, y cuando ha existido una visión económica diferente, a pesar de la estabilidad e intangibilidad de los mandatos, éstos han debido ceder frente a la presión política adversa. En un enfrentamiento “Banco Central – Ministerio de Economía”, el resultado puede preverse: el presidente del Banco Central deberá buscar otro trabajo.
La independencia del Banco Central resulta así un enunciado carente de sustento, y el objetivo buscado al sancionar la ley es burlado por los riesgos que justamente se buscó al sancionarse: que el manejo monetario no se convierta en una herramienta de política económica y que la moneda –entre otras cosas, reserva de valor de la riqueza que representa, pública y privada- no sea el instrumento de expropiación de esas riquezas por inescrupulosos manejos políticos.
A este riesgo se le agrega, en estos momentos de debilidad institucional del país, la hipertrofia del poder personal presidencial, su inimputabilidad judicial y la inexistencia de controles parlamentarios, ya que el Congreso ha sido vaciado de toda capacidad decisoria y autónoma.
Ergo: desde las dos perspectivas, el peligro de la manipulación de la moneda en forma arbitraria y discrecional se cuela en la realidad, con lo que implica en la disminución de la seguridad jurídica para la defensa del derecho de las personas a la integridad de sus salarios, sus retiros, sus propiedades y su producción. La inflación es el termómetro que marca el nivel de esta expropiación. Cada punto de incremento en el nivel de los precios es la contracara de un punto de disminución de la riqueza de los ciudadanos –nuevamente: en sus salarios, retiros y ahorros monetarios-. En este sentido, la preocupación del presidente del Banco Central, quien a pesar de sus simpatías políticas sucesivas tan usuales en la Argentina del peronismo (en los demonizados “90” fue menemista, igual que Kirchner, y luego de la crisis del 2001 fue duhaldista, igual que Kirchner, para pasar a ser un auténtico técnico “K” al punto de especularse con su posible paso al Ministerio de Economía en una eventual gestión de Cristina Kirchner) es un técnico de reconocida solvencia, no puede dejar de alarmar más que la observación de la propia realidad. No hay, en efecto, analista económico de prestigio reconocido que no reconozca que la inflación en la Argentina “K” es, ya, superior al veinte por ciento (y alcanza a más del treinta, si se omiten las tarifas de servicios públicos de precios cuasi congelados) La alarma oficial, sin embargo y según informan los diarios, fue otra. No preocupó al presidente Kirchner el peligro de una inflación desbordada, que está generando su política, sino que “no puede decirse esto en plena campaña electoral”…(¡!) Y su preocupación se tornó en enojo, al punto que personalmente se comunicó telefónicamente con el presidente del “autónomo” Banco Central, en ese momento en uso de micrófono en una Conferencia, para ordenarle en malos tonos que cambiara su discurso de inmediato. Como consecuencia de ese “reto”, la preocupación del presidente del Banco Central pasó a ser la inflación….¡que se asoma en el mundo!.
Suponemos que el mundo estará ahora más inquieto por su inflación, al ver la preocupada opinión, autónoma e independiente, del presidente del Banco Central de la República Argentina.
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