Los gritos en apoyo al Rey Juan Carlos se han alternado con los abucheos a José Luis Rodríguez Zapatero durante el desfile de las Fuerzas Armadas, en el que la controvertida política española ha ´encendido´ a algunos pocos y la bandera rojigualda se exhibia con profusión y se convertía en complemento de moda en muchos atuendos.
En desfile por Día de la Hispanidad
Desde antes de las nueve de la mañana familias enteras y grupos de amigos se han ido acercando a Colón para presenciar el acto, y han aprovechado la presencia de los distintos efectivos militares formados en espera antes del desfile en el Paseo de la Castellana, para fotografiarse con los tanques y los vehículos especiales.
La bandera ha sido la protagonista no sólo del acto, sino también del atuendo de muchos de los espectadores: desde los que se la colocaban a modo de capa o de delantal, hasta las mujeres que la llevaban como pañuelo alrededor del cuello, como lazo para sujetarse la coleta de pelo o como cinturón. El líder de la oposición, Mariano Rajoy, había hecho un llamamiento a portar la bandera española con “orgullo de ser españoles”. En España se vive una encendida polémica sobre la figura del Rey, la pertinencia de la Monarquía y el uso de la bandera.
Especialmente significativo fue el número de inmigrantes que, como parte de su atuendo (gorras, camisetas o pulseras) portaban la enseña española.
Entre las banderas se han visto muy pocas inconstitucionales, alguna que otra con un enorme lazo azul (en homenaje a las víctimas del terrorismo) prendido, y muchas otras que, en lugar de exhibir el escudo oficial, mostraban una corona, en apoyo al Rey, quien ha recibido a lo largo de todo el acto numerosos gritos de apoyo.
Durante la hora aproximada de espera que los espectadores han aguantado para estar en primera fila -afortunadamente sin la lluvia caída otros años-, la impaciencia ha propiciado algún que otro enfrentamiento entre los asistentes, como cuando un hombre ha increpado a otro por llevar prendido en la solapa de la chaqueta un ´pin´ del PSOE.
La Ley de Memoria Histórica que se está tramitando en el Congreso se llevó unas cuantas críticas. ´Señores diputados: dejen que los muertos entierren a los muertos, queremos vivir la paz de 1978´, pedía un hombre con una pancarta.
Ajenos al desfile, una solitaria pareja tomaba un café en una terraza del paseo, unos pocos ojeaban ejemplares de la Feria del Libro Antiguo, y turistas tomaban fotos mientras preguntaban por qué se oían pitidos. ´Zapatero is stupid´, trataba de explicarles una mujer.
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