Cuatro encuestas muestran que el candidato opositor Mauricio Macri, el alcalde de Buenos Aires que sostiene posiciones favorables a las empresas, tiene una ventaja de entre cinco puntos y ocho puntos sobre Scioli, una señal de que después de 12 años un movimiento que deriva su fortaleza de una combinación de programas de bienestar social y nacionalismo puede ser derrotado.
THE WALL STREET JOURNAL
Como operador clave del gobernante movimiento peronista, Javier Llanos recorre los barrios pobres de calles de tierras y casas de madera contrachapada exhortando a los residentes de este suburbio industrial de Buenos Aires a votar por Daniel Scioli en las elecciones presidenciales del domingo.
Pero los distritos de clase obrera que rodean la capital argentina, repletos de millones de electores que han apoyado al peronismo durante décadas, se empiezan a escapar al control del movimiento.
“Si Macri gana, lo perdemos todo”, se lamenta Llanos, repitiendo el mensaje peronista de que un voto por el cambio será desastroso para Argentina. “Habrá mucho sufrimiento para los pobres”, recalcó.
No obstante, muchos argentinos, incluso los que viven en los barrios pobres que se beneficiaron de años de generosos programas sociales, discrepan. Hablan de una infraestructura decadente o inexistente, el alza del crimen y el tráfico de drogas durante la gestión de Scioli, quien ha sido el gobernador de la provincia de Buenos Aires durante los últimos ocho años.
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